¿Adiós al timón?

No hay que confundir automatizados con carros autónomos que se manejan solos y que a medida que progresan encuentran más obstáculos por resolver.

revista motor

10:55 a. m. 18 de noviembre del 2021
Volvo 360c

Carro autónomo sin timón

En muchos ambientes en los que se habla sobre el futuro de la movilidad se discute sobre la llegada de los carros autónomos, aunque más por el aspecto de que se manejan solos y no tanto por las implicaciones que pueden tener en la movilidad.

Visto desde un argumento pragmático, hablar de carros autónomos no tiene mayor sentido si se trata del vehículo particular e individual, porque en esa probabilidad cada unidad ocupará el mismo espacio que un vehículo convencional. Serían una gran solución si funcionaran masivamente como colectivos, al estilo de los trenes, en los aeropuertos y en los centros urbanos, o como los robotaxis que empiezan a aparecer, pero de todas maneras las personas necesitarán el transporte entre sus puntos, más allá de las rutas colectivas.

Por lo tanto, el autónomo hay que leerlo como un ejercicio de altos estudios tecnológicos para que la inteligencia artificial se pueda anticipar e intuir los desordenados movimientos y cambios súbitos del entorno que están implícitos en el funcionamiento irregular de las vías y de sus actores.

Bosch lidar 02

Bosch lidar

Hacer autos que se manejan solos es una realidad de laboratorio, aunque muchas de sus funciones están en el día a día como un anticipo de su “inteligencia”. Sostienen el carril, frenan por su cuenta, cambian las luces, encienden los limpiaparabrisas, corrigen los errores de manejo con controles de estabilidad y meten mano por su cuenta en el timón y los frenos, anticipan con sus sensores las diversas situaciones de alguna manera predecibles y regulables en los programas de los computadores, hablan, se enfrían y se calientan, estacionan por su cuenta y cada vez hacen más cosas sin que nadie diferente al ‘software’ meta mano en los controles.

Pero incluso en los autos de nivel 3 de autonomía y los experimentales más avanzados, la presencia de la persona es aún obligatoria e imprescindible si se pretende operarlos por fuera de las vías debidamente parametrizadas con los GPS, señales y comunicación entre los mismos robots, radares, lidares, información interactiva y procesable del tráfico, advertencia de obstáculos que no están en el libreto, cambios en las calles y carreteras, variables de clima, inmunidad a los hackers, interferencias electrónicas y muchísimas otras vallas que se multiplican a medida que se estudia su convivencia potencial con el entorno.

Euro NCAP, actualización frenado autónomo 2020

El sistema operativo de Windows necesita 50 millones de códigos para resolver todas sus necesidades, y si esta cifra parece colosal, es apenas el 10 por ciento de lo que hoy tiene grabado el sistema de un carro autónomo, que depende de unos 500 millones de líneas, y es una cifra en aumento.

Por supuesto, las investigaciones siguen y es probable que se llegue al momento en que las ciudades sean el escenario de hormigas en ruedas que transitan en filas ordenadas y en silencio, pero hoy en la industria del automóvil hay otras prioridades, como la electrificación y su limpieza de emisiones, para no sobrevivir como declarados agentes del calentamiento global.

Dato
El computador de un carro autónomo experimental actual tiene 500 millones de códigos para procesar todas las contingencias de su funcionamiento seguro. Un Boeing 787 navega y vuela con solo 6 a 7 millones de líneas en sus programas.

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