Bujías: No es una chispa cualquiera

Un nuevo vistazo al mundo de las bujías, sus materiales que van desde oro hasta níquel, los mitos y errores que se cometen y su larga vida.

Por Redacción Motor

03:53 p.m. 28 de noviembre del 2019
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Bujía

Bujías: ahora supera con facilidad los 50.000 kilómetros. No las bote antes de tiempo ni les eche la culpa de los males del motor ni crea en recomendaciones para reemplazarlas porque sí. Tampoco es viable que aparezcan caballos escondidos con cambiarlas por alguna especificación más notable. Un dato: a 3.000 rpm del motor, la bujía produce ¡25 chispas por segundo!

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Hace muchos años, cuando sincronizar un motor era una operación casi obligatoria cada 5.000 kilómetros porque los componentes externos se dañaban pronto o porque cambian de reglajes por desgaste, era rutinario que la factura llevara el cobro de condensador, platinos y bujías. Para empezar…

Hoy, los dos primeros elementos no existen en los carros modernos y las bujías duran hasta 100.000 kilómetros y más. La electrónica se ocupó de convertir el condensador y los platinos en elementos obsoletos.

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En cambio, las bujías siguen siendo las mismas en la teoría y formas, pero sus materiales han mejorado y cambiado de una manera notoria, y si antes no sabíamos los metales que iban en los electrodos, que son el elemento que se gasta, ahora comprar bujías parece una tarea de joyeros. Ofrecen iridio, paladio, oro, rutenio, cobre y otros materiales exóticos, además de varias formas y cantidad de electrodos. Todos los vendedores en su mayoría los publicitan como incrementadores de potencia, reductores de consumo, pero los fabricantes se cuidan de decirle a la gente que esas bujías modernas pueden durar mucho más de lo que va a tener el vehículo, pues en el fondo eso reduce sus ventas si la gente no las pide rutinariamente como pasaba antes.

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La bujía es muy simple. Conduce una chispa de alto voltaje directamente a las cámaras y produce la inflamación de la mezcla. Esa chispa proviene de la bobina y viaja a lo largo de un cable aislado con triple función: que no deje escapar la corriente, no emita interferencias a los equipos electrónicos y radio y, a la vez, para que el calor del motor no genere resistencia en la ruta. Luego, para pasar del cable o de la bobina directamente a la cámara, esa corriente necesita un transporte por un electrodo sólido, también aislado con una cubierta, que es la cerámica visible y reconocible. Este material resiste ese calor y no es conductor de la corriente positiva ni hace polo negativo.

La chispa tiene un voltaje positivo y para saltar debe producir lo que llamaríamos un corto circuito al encontrar un polo negativo, que es la masa, y esta la forma el cuerpo metálico de la bujía, el cual, a su vez, sirve para atornillarla a la culata donde la polaridad es contraria.

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Entre el electrodo central positivo y la masa, que es el alambre que sobresale, se da todo el juego del encendido. Sin este pequeño proceso no hay motor y no es un juego de números simple. A 3.000 revoluciones del motor, la bujía debe asegurar que la chispa salte 1.500 veces por minuto, es decir, 25 veces por segundo. Si acelera hasta 6.000 rpm, el asunto funcionará 50 veces por segundo.

Adicionalmente, la temperatura en la cámara, que puede llegar a los 650 y más grados centígrados, es un enemigo para la conducción de esa corriente, y lo es también la presión de la mezcla que está en el momento de ignición. Por lo tanto, aunque simple y básica y de bajo costo relativo, la bujía tiene la mayor misión en el motor térmico de ciclo Otto y afines: hacerlos de combustión.

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¿Qué se gasta en la bujía?
Con ese ciclo de trabajo, los electrodos están sujetos a un bombardeo continuo de las chispas, como agujas, que los van erosionando. Pierden grosor y forma y a medida que la distancia entre el poste negativo aumenta por este efecto, la chispa tiene que recorrer más. Esto genera mayor trabajo de las bobinas para tratar de llegar. Por otro lado, la chispa solo salta a las aristas y cuando se van redondeando los electrodos se dificulta el proceso hasta que llega el momento en que no funciona. Esto se puede remediar limando de nuevo los electrodos para recobrar la planitud y, por ende, los ángulos rectos en los extremos para volver a calibrar la distancia, que suele ser de algo más de medio milímetro. No lo haga en las bujías de materias especiales, pues los va a arrancar y a deteriorar las propiedades de la pieza.

Las bujías tradicionales tenían los electrodos en níquel, que es un metal muy duro y resistente de un costo muy racional pero de corta vida en el motor, estimada en unos 10.000 kilómetros. De ahí la constancia en las facturas de los talleres, que hoy muchas veces siguen cambiándolas sin razones a mitad o menos tiempo de vida. Por si acaso…

A medida que los requisitos de la combustión de los motores han subido, las bujías han transitado hacia otros materiales de electrodos más conductivos, más resistentes, más confiables en los encendidos, de una vida que puede ser superior a la del motor mismo.

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Los fabricantes especifican bujías muy concretas para sus motores, y formulan, además de la gama térmica (la capacidad de la bujía de enfriarse en la cámara mientras trabaja), que hoy es muy flexible, materiales exóticos que les garantizan que la chispa llegará con toda la intensidad, que siempre encontrará los puntos de salto, que se sobrepondrá a los depósitos de carbón cuando el motor consume aceite y gasolina si las mezclas son incorrectas.

Hay otro requisito, tal vez el más exigente: el encendido en frío, momento en el cual el computador formula una mezcla más rica en gasolina que podría ensuciar temporalmente la bujía, y esto se traduce en aumentar las emisiones en el momento más crítico porque pasa gasolina cruda y, además, mientras el catalizador no se calienta no funciona. El mayor voltaje en las líneas se encarga de forzar el salto de la chispa en esas condiciones adversas cuando pueden aparecer microgotas entre los electrodos que no dejan que se produzca el encendido. Esta es la razón de ser de las bujías con varios electrodos, que garantizan que la chispa encontrará siempre camino, y eso lo observamos al prender en frío un motor correctamente calibrado, pues no falla como cuando usábamos el choke de los carburadores y permite poner el carro en marcha de inmediato, que es lo recomendado imperativamente para que el motor caliente de inmediato y no contamine ni se encarbone por dentro.

Bujía: aprenda a leerla

Hay la incorrecta creencia de que en las bujías de varios electrodos o de formas raras como una V, la combustión mejora porque saltan muchas chispas, pero eso es mentira porque la chispa es una sola y en el momento justo. Hay algunos motores con sistemas llamados ‘multispark’ y encendidos accesorios de mayor potencia que generan varias chispas separadas por milisegundos o menos, pero una vez el motor acelera solo envían una, pues sería imposible dar el tiempo correcto de encendido con ese sistema secuencial.

Volviendo a la sección de ‘joyería’, pensando en que si necesita bujías para una segunda vida del motor (probablemente cuando ya lo haya vendido), las de níquel no valen la pena y las reconocerá por el precio que puede ser tres o más veces inferior a las sofisticadas.

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Le ofrecerán con puntas de platino, muy usuales en motos cuyas máquinas giran a altas revoluciones. El electrodo central puede ser más delgado y acumula menos calor, por lo cual la chispa fluye muy bien porque es más conductivo. Su vida es muy larga, de muchos miles de kilómetros y son las recomendadas para encendidos genéricos modernos sin distribuidor y alta intensidad.

Encontrará iridio, un metal muy duro y resistente cuya fusión se produce a cerca de 2.400 grados centígrados, por lo cual nunca se va a derretir el electrodo cuyos pedazos rompen los pistones, como puede suceder en las de níquel cuando el motor no está a punto y hay exceso de calor en la cámara. El iridio requiere menos voltaje y el electrodo es aún más delgado. Por su capacidad de asimilar calor, se dice que quema los residuos que se depositen y es capaz de limpiarse solo.

Bujía: aprenda a leerla

El cobre aparece en los motores actuales de alto rendimiento, así su nombre suene banal.

Las hay con rutenio, que es el último aparecido en el espectro metalúrgico de las bujías, del cual se confirma que tiene propiedades superiores a todos los demás elementos usados y se coloca ampliamente en los motores de última generación y turbos.
De todas maneras, con los motores turbo que tienen altas presiones y temperaturas, la vida de esas bujías de alta gama se ha reducido, pero no dejan de sobrevivir los 50K.

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Finalmente, hay que decir que la potencia de un motor no depende de las bujías, sino de su constitución interna y los reglajes perfectos. Es posible que muchas veces, al poner otras bujías -estando buenas las previas- se sienta mejor la máquina, pero esto se debe a que tenía unas incorrectas para ese momento de su vida o para las necesidades del encendido.

Total, cuando esté cuadrando el motor de su carro recuerde que los componentes que probablemente siempre merecerán una segunda o tercera oportunidad son las bujías. No las cambie innecesariamente.

Bujía: aprenda a leerla

Bujía: aprenda a leerla

¿Frías o calientes?
Cuando se va a encender un motor en frío, las bujías, cualquiera que sea la marca, tipo, metal y gama térmica, estarán igual de frías. Lo mismo en las cajas antes de estrenarlas.

Como los electrodos de las bujías están expuestos a la combustión y sus calores extremos necesitan refrigerarse para no derretirse o quedar aislados. Por eso hay bujías que tienen esas partes más o menos expuestas a la llama y suelen ser más ‘calientes’ en marcha cuando los electrodos son más largos y profundos en la cámara. Las frías lo ‘esconden’ más atrás y no se calientan tanto.

Usar las inadecuadas trae problemas. El motor tiene la temperatura interna de cámaras igual con cualquier bujía, porque esta proviene de la calidad de la combustión.

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Bujías

Si la bujía es muy fría, se puede ensuciar fácilmente y deja de funcionar el cilindro, pero no hay daños adicionales.

En cambio, si es muy caliente hay problemas porque el electrodo se pone al rojo y causa preencendido, por ende recalentamiento del motor y fallas en la chispa por resistencia. Esto puede llevar a la perforación de los pistones.

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Use las del rango formulado para el motor en cualquier condición y clima y no crea en recomendaciones que se salen de lo que ingenieros de las marcas y de las bujías estudiaron durante miles de horas con la ciencia a bordo.

Cuando hay mezcla rica y las bujías se ensucian o se llenan de carbón por aceite que pasa por los anillos, no hay que cambiar las bujías sino que se deben corregir esos errores de la máquina. Las bujías no son correctoras del anormal funcionamiento del motor.

Las bujías y sus chispas

Las bujías y sus chispas

Recomendaciones
- Nunca use bujías de gamas inferiores a las que trae originalmente el motor ni crea que las superiores lo van a volver de carreras.
- Compre siempre la misma gama térmica equivalente si cambia de marca y cuide el tamaño de la rosca y su largo.
- Tenga en cuenta que cuando una bujía se ensucia y deja de funcionar no es su culpa. Es causa de algún desperfecto interno del motor.
- Las manchas externas en la porcelana no significan que haya fugas de compresión del motor ni que la bujía se deba cambiar. Son ‘escapes’ de chispa en el capuchón de contacto que atraen el aceite y la mugre del entorno hacia el punto más caliente de la bujía y forman esa capa de contaminación.
- Nunca manipule ni sustituya bujías en culatas de aluminio caliente. Es la manera más segura de dañar la rosca.

Datos:
*Los electrodos se erosionan con el uso y pierden la distancia o las aristas para que salte la chispa. Son el punto crítico para la vida de la bujía. Muchas son recuperables limando las partes a su forma original.
*Es frecuente que las bujías las desechen por el aspecto o que por este piensen que están dañadas. Sin embargo, el carbón, los depósitos de gasolina u otros elementos contaminantes no indican que la bujía está mala, sino que reflejan el estado del motor, y eso es lo que hay que corregir. Una buena limpieza, sin arena, recupera bujías como estas.

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