En qué va el sistema de semáforos inteligente

El proceso de implementación va en el 90% y estará listo en agosto. La regulación semafórica distribuye mejor el espacio.

redacción vehículos

02:42 p.m. 13 de marzo del 2020
Semaforos tienen en rojo a Bogota

Semaforos tienen en rojo a Bogota

El 31 de agosto de este año el Sistema de Semaforización Inteligente de Bogotá estará operando al 100 por ciento, fecha en la cual se cumplen los dos años de plazo para la ejecución del contrato que la Secretaría de Movilidad adjudicó al consorcio Movilidad Futura 2050, conformado por las empresas Siemens S.A., y Sutec Sucursal Colombia S.A., por un valor cercano a los 173.000 millones de pesos.

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Hasta el momento el cronograma está al día y todo parece indicar que no habrá tropiezos en su puesta en marcha definitiva. Como la adjudicación de la licitación dejó en problemas al exsecretario de Movilidad Juan Pablo Bocarejo, EL TIEMPO visitó el ‘centro de operaciones’ del sistema para conocer en qué va el proceso y cómo funciona, aspectos que con frecuencia generan inquietudes entre nuestros lectores.

En primer lugar vale la pena aclarar que el contrato empezó a ejecutarse el 31 de agosto del 2018 y que tiene varias fases o etapas que se deben cumplir antes de que el sistema entre en operación.

¿Por qué se le llama sistema ‘inteligente’? Básicamente porque recopila y procesa información de flujos de tráfico para dar prioridad dependiendo de los actores: peatones, ciclistas y vehículos motorizados.

Este es solo uno de los componentes necesarios para mejorar el tráfico en una ciudad como Bogotá, lo otro está por verse: mejores vías, más cultura ciudadana, esto es respeto por las señales de tránsito y un buen comportamiento de automovilistas, ciclistas, motociclistas y peatones. En otras ciudades sistemas como este han logrado ahorros de entre 15 y 25 por ciento en los tiempos promedio de viaje.

Intersección

Intersección

¿Cómo funciona?
En términos generales, el sistema de semáforos inteligente regula el tránsito y permite ajustar los tiempos de luz verde de acuerdo con el flujo vehicular de manera dinámica.

Según la explicación de la Secretaría de Movilidad de Bogotá, el sistema toma información a través de una serie de dispositivos instalados en las vías. Estos miden variables del tránsito y esa información viaja al controlador que son los computadores que están en las intersecciones y de allí viaja a la central. Esta la procesa y la devuelve a las intersecciones que previamente están configuradas con unas acciones de manera inmediata, es un ambiente ‘on line’.

Para llegar a esta fase, antes se han hecho una serie de procesos y actividades, es decir, unos diseños, se recoge información con video detectores en las intersecciones que se seleccionaron para este manejo.

En las intersecciones hay varios dispositivos o sensores que toman información del tráfico, datos como volumen (número de carros) o brechas o colas vehiculares. Con base en estos datos, la central, con una programación previa hace un procesamiento y devuelve unos parámetros para que la intersección modifique su comportamiento y se ajuste a las condiciones del tráfico.

Empeoró el tráfico en Bogotá

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Los sensores están instalados en los accesos a la intersección, en el poste del semáforo, y tienen capacidad de medir la presencia de vehículos por carril, hay otros más alejados que hacen medición de volúmenes o detección de colas.

Para llegar a esta etapa, previamente se hizo un trabajo de ingeniería de tránsito durante los primeros nueve meses del contrato para poner en funcionamiento la central o el llamado Centro de Gestión del Tráfico, el corazón del sistema. La ingeniería de tránsito es la que indica dónde se debe intervenir y cómo se zonifica la ciudad para este tipo de manejos.

Con la zonificación la ingeniería de tránsito definió cuatro modelos para implementar en las diferentes intersecciones: 1.- El de tiempos fijos, en el cual se diseñan planes de señales por intersección con información compilada de manera anticipada a la puesta del control semafórico. Con los datos de volúmenes de tráfico se dimensionan los tiempos de verde para cada uno de los usuarios.

En el segundo modo que es el ‘actuado o micro regulado’ se define un comportamiento con base en la demanda que se mide con sensores en la intersección con base en unas lógicas que se crean específicamente para ese sitio y permiten hacer cambios en la programación ajustándola a esas medidas. Este se aplica en puntos que tienen poco flujo durante gran parte del día pero que tienen picos altos a determinadas horas.

Bogotá

Bogotá

Hay que aclarar que al sistema hay que programarlo, darle unos parámetros como capacidad y niveles de servicio. La parametrización se hace con volúmenes de tráfico, tiempos de espera, tipos de usuarios y se utiliza una metodología para buscar el ciclo óptimo.

El tercer modo de operación es el ‘responsivo’ que funciona en varias intersecciones en una zona donde la central, con base en información de volúmenes que toma mediante detectores, elige de un ‘menú de planes’ cuál se acomoda mejor para las necesidades del tráfico.

El cuarto modo de operación es el ‘adaptativo’, que hace un análisis similar al anterior, selecciona un plan y determina si amplía o no el tiempo de luz verde. Los cuatro modos van a estar en toda la ciudad. Todos estos procesos son automáticos y responden a los programas que están en los sistemas tal como los explicamos.

Así empezará a operar el sistema, algo que en principio es imperceptible para muchos conductores, pero que con el tiempo comenzará a notarse en los tiempos de espera en los semáforos. Pero hay que tener en cuenta que la regulación semafórica no aumenta la capacidad de las vías pues lo que hace es distribuir mejor el espacio en las calles.

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Así va la implementación
La instalación e implementación de la nueva central de operación del Sistema de Semáforos Inteligente (SSI) en el Centro de Gestión de Tránsito (CGT) que optimiza el funcionamiento de la red semafórica y reemplaza las tres centrales semiautomáticas obsoletas con las que opera hoy la red antigua de la ciudad, está funcionando al 100% desde abril de 2019.

Se cambiaron todos los controladores de las intersecciones semafóricas de Bogotá. Estos son el cerebro de las intersecciones y el componente más grueso del cambio tecnológico. Cada intersección tiene un controlador que regula las fases de los semáforos. Cambiarlos incluye, además del hardware y del software, el pedestal de concreto, los cables (incluidos sus ductos que conectan el controlador con los semáforos y cada una de las luces) y la puesta en operación con el nuevo Sistema Central Semafórico.

Los controladores manejan hasta 32 pasos o grupos semafóricos por intersección (en la red antigua la mayoría maneja hasta 16 únicamente). Esto permite que todas las intersecciones trabajen para todos los usuarios (peatones, ciclistas y conductores de vehículos motorizados) en todos los sentidos viales y cruces para los que se diseña la intersección.

A la fecha se han instalado en vía 1.085 controladores de semáforos inteligentes y 1.145 armarios. Se han habilitado 1.322 intersecciones con semáforos inteligentes. Se remplazaron 2.806 semáforos de aluminio por semáforos de policarbonato y 458 peatonales, que no conducen electricidad, son más duraderos y resisten mejor la intemperie.

Se han instalado 276 detectores vehiculares y se han reemplazado 19.082 luminarias halógenas por LED, alcanzando la meta de 100 por ciento del contrato el 26 de enero de 2020.

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