José Clopatofsky
José Clopatofsky

¡777 columnas!

En su más reciente columna, José Clopatofsky celebra haber llegado a las 777 y adelanta los 40 años que cumplirá la revista Motor en noviembre.

03:37 p. m. 07 de septiembre del 2021

No siempre tenemos la oportunidad de conversar por fuera de las reuniones formales de prensa, por cierto cortas y a veces prefabricadas, con un capo del diseño automotor del mundo. Pudimos hacerlo con ocasión de la invitación que me hizo Nissan a Nueva York para el lanzamiento simultáneo de tres vehículos que reseñamos en las páginas interiores.

El personaje es Alfonso Albaisa, de 57 años, vicepresidente mundial de diseño de la marca, quien a lo largo de su trabajo de 33 años en esa empresa ha subido no solo los peldaños de la burocracia, que en Japón maneja los cargos casi de manera hereditaria, sino también los niveles de administración y creación y es hoy casi un mito venerado por parte del staff de la compañía. Tiene en su cabeza toda la reconstrucción estética del portafolio, de la cual hemos visto ya las primeras manifestaciones. Unas geniales como el GTR y otras controvertidas, como la Juke. “De todas maneras, siempre quiero generar emociones, así sean contrarias”, es su lema.

Albaisa es de origen cubano, pero criado en Estados Unidos. De las raíces conserva un español que no le fluye con la natural viscosidad del inglés, aunque es muchísimo más expresivo en su lengua natal que lo que logra con el centenar de palabras que sabe de japonés para bandearse en Tokio, donde vive hace muchos años con su segunda esposa, de nacionalidad china.

Tiene a su cargo un equipo enorme distribuido en diversos estudios en el mundo (Brasil, San Diego, Detroit, Londres, India y China) para mezclar ideas y culturas en los diseños que luego se reflejen en productos universales. Son nada menos que 740 artistas, todos ambiciosos y poseedores de un explicable orgullo creativo que es difícil de conciliar y aterrizar.

A esa dificultad de equilibrar las pretensiones e ideas de todos se suma un fenómeno que la complica más. “Los jóvenes cada vez tienen menos interés en diseñar carrocerías. Están siempre pensando en pantallas e interiores, funciones y aplicaciones”, dijo. “Esto refleja su mundo de hoy en donde viven pegados de sus comunicaciones y funcionalidad del mundo digital, en el cual el automóvil es muchas veces un estorbo y una desconexión y más cuando viven en grandes y congestionadas capitales donde los transportes alternos son más que suficientes y las comunicaciones su contacto con el entorno”.

¿Cuánto tiempo toma lograr un carro saliendo de ceros? Alfonso explica que es una operación muy compleja porque avanzan al mismo tiempo la mecánica, la electrónica, la electricidad, las conciliaciones de espacios y normas, las medidas, los materiales y, lo más importante, los costos.

Tiene una buena anécdota. Hace un tiempo, Toyota nombró a un inglés como director de diseño y se tomó la libertad de invitarlo a su sede y le mostró TODO. Desde prototipos hasta computadores y métodos de trabajo.

Esto es inusual, casi inapropiado y hasta escandaloso en la industria donde estos estudios son cajas fuertes inaccesibles para terceros, y más siendo la competencia.

El colega de Toyota le devolvió la invitación al poco tiempo y la sorpresa de Albaisa fue grande, pues encontró que funcionan en sedes relativamente antiguas, no hay grandes cuidados en la presentación ni alfombras con el último pelambre o por lo menos nuevo. Claro que equipos tienen en grandes dosis y de última tecnología, como debe ser el sitio donde se cranea el futuro de todos los carros de la compañía más grande del mundo.

Rotos los hielos, intercambiaron datos. Nissan confesó que estaba invirtiendo unas 26.000 horas hombre en solo diseño de un nuevo carro, y Toyota le respondió que lo lograba en solo 16.000. “Con razón pueden hacer semejantes carros con un precio tan interesante o ganar más plata”.

Con la información patinándole en la cabeza, Albaisa tuvo que replantear sus métodos y ahora calcula que su próximo proyecto solo costará unas 18.000 horas. El ganador involuntario del encuentro fue Nissan.

Estos pequeños detalles son tomados al azar de esa conversación, y por supuesto este texto es simple, benévolo y hasta irrelevante comparado con algunos en los cuales hemos tocado fibras más sensibles del Gobierno y nuestra desesperante inmovilidad.

Pero para este periodista, estos renglones significan que he llegado a 777 columnas, buenas, regulares y seguro muchas malas, pero siempre escritas con el mismo sabor, independencia, objetividad y, también, pasión, a lo largo de casi 40 años que en noviembre cumple MOTOR. Disculpen que me robe estas líneas para la “egoteca”, pero no quiero dejar pasar el número, accidental y aeronáutico, sin celebrarlo con ustedes y agradecerles su cariñosa sintonía y las críticas que siempre acogemos para mejorar.

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