Columna del Director

El 'boom' de los usados

En su columna de la más reciente revista Motor, José Clopatofsky habla sobre las razones que desembocaron en el 'boom' de los carros usados en Colombia y el mundo.

Por José Clopatofsky

-
null

Una pregunta recurrente que nos hacen: ¿hasta cuándo durará este ‘boom’ de los carros usados?

El asunto no es un fenómeno local, sino una ola mundial que se desató en todos los mercados a raíz de la falta de vehículos nuevos, cuya producción ha sufrido toda suerte de tropiezos por los coletazos de la pandemia en la industria. Y cuando se creía que todo se iba a componer, ahora se agregan los impactos de la guerra de Rusia y Ucrania, que también frenó la proveeduría de muchos componentes, lo cual obligó a parar plantas europeas y, de paso, desbarató el comercio interno de ese país. Todo esto golpea la venta de carros nuevos y prolongó la inesperada situación internacional del mercado.

Localmente, otros factores se sumaron a esta crisis. Por un lado, mucha gente dejó guardado su carro en la pandemia y eso significó que recorrieran menos kilómetros, y por ende su estado mecánico y estético estaban en un nivel que no pagaba venderlos. Por lo tanto, apareció un parque de vehículos atractivos para comprar cuando las vitrinas empezaron a sufrir por falta de carros nuevos y la gente se tentó por la mejor oferta de plata.

Al mismo tiempo, llegan todos los problemas del covid-19, que espantó a las personas de los transportes públicos para evitar los contagios y, al buscar un vehículo de 4 ruedas, recurrieron al mercado del usado en el cual, como sucede siempre, al crecer la demanda, subieron los precios.

Simultáneamente, los problemas sociales y los ataques de la “primera línea” a la infraestructura, la agricultura y la producción generaron una necesidad de protección y aislamiento en el carro particular de esos peligrosos focos donde la protesta se convirtió en guerra encapuchada.

Se suma a esta ola negativa que el peso se devalúa contra el dólar, con lo cual el valor de los carros nuevos se sube, así como el de muchos insumos importados. A esa liquidación para el valor final de un vehículo se agregan los costos locos de los transportes, la falta de autos en planta, la carencia de barcos, y la diferencia se marca de inmediato entre el precio del nuevo y el usado en un mismo modelo y esto hala el precio del carro de segunda mano.

Tan visible es el momento que un grueso grupo de personas necesitadas del transporte personal recurre a las motos, cuyas ventas este año pueden llegar a cerca del ¡millón de unidades! En solo abril compraron 68.306 aparatos.

Para darles un “impulso” adicional a los usados, aparece el exagerado horario del pico y placa en Bogotá, que obligó a muchas personas a buscar el segundo o tercer carro, con lo cual la supuesta depuración del tráfico por la restricción ha sido un canto a la bandera y un perjuicio injusto e innecesario para muchos.

Hasta abril de este año se habían realizado 339.891 traspasos de vehículos, que son lógicamente usados, lo cual es un aumento del 5,1 por ciento con respecto al 2021, y en unidades representa 7.619 nuevos trámites. Aquí se ve el efecto del pico y placa, pues de los 84.345 carros que cambiaron de manos en el mes de abril, 24.650 son bogotanos.

Mirando el fenómeno en otras partes, se ve que en Estados Unidos, que es el mercado más descarnado de carros usados, los precios subieron más rápido que la inflación, tanto como un 40 por ciento, comparando las cifras de los dos últimos eneros. Allá, el precio promedio de los nuevos aumentó un 12 por ciento, y por esos lados andan nuestras vitrinas, pues el valor del vehículo en planta ha subido forzosamente para todos los destinos.

La película concluye en que el costo del transporte, en cualquiera de sus modalidades y lugares, ha subido de manera importante, porque si a esos valores netos de los carros les sumamos el precio de la gasolina, los impuestos, los peajes y demás arandelas, resulta que moverse está costando mucho más y un alto porcentaje de esos carros que se han estrenado o cambiado de dueño en el mundo de los segundazos solamente se explica por la necesidad, más que por el gusto de tener vehículo propio.

Este año se han vendido 78.090 carros nuevos en el país, hasta abril, los cuales al pisar la calle son de inmediato parte de las estadísticas de los usados, cuyo precio, referido al de vitrina en los primeros meses de uso, es más alto y de ahí se mueve la cadena de valoración, por lo cual piden más por los usados, aunque esa cifra del sobreprecio es muy nominal porque hay que cruzarla con la devaluación de la moneda.

Los análisis internacionales sobre esta burbuja indican que se está deteniendo y que los precios vuelven a entrar en la zona de depreciación, aunque en curva mucho más lenta.

Mientras este nuevo mundo se estabiliza, la única respuesta a la pregunta del comienzo es que estamos en un mal momento para comprar carro usado y, al mismo tiempo, en una gran oportunidad para vender. Difícil dilema, por lo cual muchas personas esperan que este globo se desinfle, o al menos se enfríe, pero sobre ese momento nadie se atreve a poner fechas.

Recibe todas las noticias en tu correo electrónico

Entérate de todo lo que necesitas saber sobre el mundo Motor

Debes completar tu e-mail Debes completar un e-mail correcto.
Ya estás suscripto a nuestro newsletter. Pronto recibirás noticias en tu correo.

Suscribirse implica aceptar los Términos y Condiciones

Sigue leyendo

Más de Columna del Director