Columna del Director

El maquillaje de la autopista

En su columna de la más reciente revista Motor, José Clopatofsky habla sobre cómo se deben resaltar los arreglos sobre la autopista, en contraste con el olvido de muchas otras vías.

Por José Clopatofsky

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José Clopatofsky

José Clopatofsky

Aunque no es algo definitivo ni destraba la vía, pero sí la acelera ligeramente y despierta menos úlceras en los conductores, hay que resaltar que han hecho trabajos notorios en el pavimento de la autopista que conecta a Bogotá con el norte del país. Los reparcheos son extensos y homogéneos con el terreno, no así los que hicieron en la primera parte, desde el lugar del extinto monumento a Los Héroes hasta la Calle 170, en ambos sentidos, en la cual se salta de bache en bache, de las desiguales y filudas “losas fluidas” a los lomos de asfalto que fabricaron. Claro, taparon las grietas y mejoraron, pero es un trabajo cuya calidad y diseño contrastan con los de la siguiente parte de la ruta hacia el norte, hasta llegar al punto de pisar la concesión que nos indica que nuestras carreteras sí pueden ser de otro mundo con respecto a la precaria precedente.

Es probable que existan razones técnicas para que ese pedazo de la avenida original del norte se remiende de esa manera tan dispareja, debido a que por debajo está el inestable piso del estable contrato con el cual le tumbaron una enorme cantidad de plata a la ciudad y de cuyo resarcimiento solo hay noticia de un pago de 19.000 millones de pesos largos al IDU, cuya acción en el proceso fue fatal. Esto se dio 20 años después de la obra, y obviamente esa plata ya se la tragó el también deficiente mantenimiento que le dan esporádicamente y sin que haya un arreglo final, que no es otro que volver a hacerla.

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Un profesional estudio hecho por Cemex delata que fue una cadena de errores, omisiones, malos diseños, malos constructores, ejecución defectuosa y sigue la cadena porque nada se hizo bien. Si quieren sentirse más agredidos u ofendidos, lo pueden ver en https://www.cemexcolombia.com/documents/45752949/45885042/cemex-informa-autopista-7-causas-junio-2005.pdf/92db1d5c-a643-4548-5133-0b4ec4da2623

Anoto que Cemex fue vinculada a un proceso de responsabilidad sobre el famoso relleno fluido, del cual fue absuelta luego de que el juez pertinente falló una acción popular diciendo que los problemas obedecen al cambio de los diseños que hicieron sobre la marcha los diversos ejecutores de la obra. De todas maneras, ya es cemento derramado en la historia de los varios fracasos de la ingeniería vial del país, la impericia de los contratantes y la mirada indolente de los interventores respectivos. Papel carbón.

Al volver una vez más sobre este tema —del cual hemos sido permanentes delatores y críticos desde hace décadas en este espacio, que es apenas el eco de miles de dolientes ciudadanos—, si bien son de agradecer los trabajos de mitigación temporal, la autopista sigue necesitando una atención inmediata de ampliación y adecuación al tráfico, que debe canalizar y que no puede esperar 8 o más años a que la obra elevada, que dicen estar estudiando, exista.

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Así como la Alcaldía anunció trabajos de todo tipo para destaponar la calle 13, un embudo peor que el del norte, no podemos quedarnos contentos con el parcheo citado, al cual se le deben agregar los arreglos o la adecuación de las bermas en su totalidad y la pintura de las correspondientes líneas de los carriles, pues con este invierno y ese paisaje de colores entre tonos grises y negros de los remiendos, manejar en la noche es como buscar una recta en un tablero de ajedrez.

Al mismo tiempo, Cundinamarca publicó un extenso e interesante plan de mejoras de carreteras, básicamente de segundo o tercer nivel, que mejore la intercomunicación municipal y algunos tramos principales. Tienen 439.000 millones de pesos para 23 proyectos en 13 provincias de un departamento que fluye en 24.000 kilómetros de rutas.

De esa interesante cantidad, hay unos cinco kilómetros vergonzosos en una conexión vital que une la carretera que de Zipaquirá lleva a Ubaté y subsiguientes con la troncal del norte que va hacia Tunja y Bogotá, pasando por la planta del acueducto de Tibitoc. Nada menos. Debería ser la arteria de la importante región industrial, complejos de bodegas y la zona franca (incluyo obviamente al autódromo de Tocancipá) y el Parque Jaime Duque, que allí existen, bloqueados entre el barro y los cráteres, las piedras, los carriles borrados por la erosión y el tráfico colapsado por los innumerables camiones y tractomulas que mueven toda la producción de esa zona, buses con cientos de pasajeros estrujados y desesperados, carros sumergidos hasta las puertas con los intestinos rasguñados de manera inclemente, ciclistas y motos que parecen de arcilla.

No hay derecho, señor gobernador. Usted, que parece pilo y eficaz, intente darse una pasadita por esa trocha. Si no está de acuerdo con esta queja, renuncie, por favor. Y si es porque sus funcionarios no se la han reportado, sacuda el sistema de alarmas.

Quedamos a la espera de sus noticias.

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