José Clopatofsky
José Clopatofsky

El carro particular se impone

En su columna de hoy, José Clopatofsky habla sobre cómo el vehículo particular volverá al ruedo luego de las lecciones de la cuarentena.

03:47 p. m. 12 de mayo del 2020

Esta semana verá los primeros movimientos de reapertura de nuestro sector en muchos frentes, aunque es claro que eso no será un correr de puertas y rejas inmediato porque los procesos para homologar los protocolos de funcionamiento no son ni fáciles de cumplir ni de validar ante las autoridades que van a recibir miles de documentaciones simultáneas, que no podrán evacuar en horas ni verificar en días.

El Presidente en sus ya habituales encuentros televisados fue aflojando tuercas no muy específicas, más bien confusas, sobre las liberaciones que se están produciendo. Por ejemplo, dijo que se autorizaban las ventas de carros al “por mayor”, cuando estas son una actividad al detal, salvo las contadas operaciones de flotillas que se hacen online y no requieren permisos. Como tampoco lo necesitaban las ventas a particulares, que nunca estuvieron prohibidas sino bloqueadas por el Gobierno, que cerró las matrículas, lo cual es otra cosa.

Pero digamos que eso se queda en el campo anecdótico y se explica por la avalancha de necesidades y decisiones que pasan por los despachos del Gobierno, que no pueden responder con la precisión conceptual y logística que requieren las medidas para que no se confundan en el campo de las interpretaciones.

En cambio, es interesante pensar sobre las experiencias que les han quedado a los actores del sector cuando tuvieron que recurrir, unos a sus plataformas ya lubricadas y otros a inventarlas a las carreras para mover sus ventas por internet. Y también las que quedarán establecidas, legalizadas y funcionales sobre los trámites de las operaciones ante las autoridades del tránsito.

Empezando por lo segundo, es lógico que si funcionan los trámites virtuales por estos días y se suplen los pasos para obviar la firma, la entrega de improntas y otros requisitos presenciales, no tienen por qué desparecer esas facilidades una vez la situación se normalice. Al contrario, deben hacerlos aún más fáciles y expeditos. Así se evitarían engorrosos procesos para matricular, traspasar y otros registros necesarios de los vehículos, además de que desaparecerían muchos formatos y papeles cuyos destino y utilidad no son tan evidentes. Por ejemplo, saber dónde están custodiados, organizados y consultables los 14 millones de improntas de los vehículos que aparecen registrados en Colombia ante los organismos de tránsito sería una respuesta oportuna.  Veremos cómo desarrollan esto en emergencia y en permanencia.

Lo otro que merecerá una discusión y estudio mucho más largo es cuánto nos ha aproximado este cierre de las operaciones de ventas en físico al comercio de los carros por internet. Citan en un extremo el ejemplo de Tesla, que ha sido el ganador de estos meses en las ventas, precisamente porque no tiene concesionarios y su contacto con la clientela es online, y muchos lo ponen como directriz de lo que puede ser un cierre o reducción o adelgazamiento de las redes de concesionarios. Inclusive, llevan más allá la visión de este momento al afirmar que es un auge de los carros eléctricos fruto de la pandemia, lo cual no tiene conexión y sí explicación: los clientes de los pocos modelos de Tesla ya los conocen y no tienen opciones vecinas para comparar.

En cambio, estudios profundos como el divulgado por Google y que reúne diversas fuentes (https://www.thinkwithgoogle.com/consumer-insights/auto-industry-impact-during-coronavirus/) indican que hay una reactivación importantísima hacia la compra y el uso del carro particular en el mundo y el alejamiento del transporte y la vivienda comunitarios. En China, por ejemplo, el 95 por ciento de la gente dice estar usando más su carro privado en detrimento de ocupar los buses, trenes y taxis por razones de salud y seguridad, lo cual se está replicando en todas partes, no solo sobre los vehículos existentes, sino también sobre las intenciones de compra de nuevos.

La otra conclusión se refiere a los mecanismos de compra luego de la exploración que ha hecho la gente por internet en estos días, sobre los cuales volveremos en la próxima entrega, pero, grosso modo, dice que si bien la fase de la experiencia de escoger y decidir se da en buena dosis “online”, el cierre de la venta se realiza “off line”, para lo cual los compradores piden que el concesionario esté cerca de su casa y que haya pruebas reales desde su propio garaje.

O sea que la compra de un vehículo siempre llega a una fase final que es táctil y presencial, por lo cual los concesionarios tendrán que pulir sus herramientas virtuales y físicas para atender estos nuevos hábitos que se propagaron al tiempo con el virus.

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