José Clopatofsky
José Clopatofsky

¿Hay más vida para el motor de combustión?

"Hay que reconocer que nadar tan abiertamente contra la corriente como lo hace Mazda plantea una reflexión sobre la movilidad futura".

11:09 a.m. 16 de abril del 2019

La pregunta era inevitable teniendo al lado y a manteles al ‘san’ Kiyoshi Fujiwara, vicepresidente ejecutivo global de venta de Mazda Motors Corporation, en las propias tierras de la fábrica en la recordada ciudad de Hiroshima, Japón, a donde vine por una muy gentil y abierta invitación de la marca y de su filial colombiana.

El primer motivo era conocer de primera mano los vehículos que serán objetos de lanzamientos en el país en el curso del segundo semestre y sobre cuyas imágenes y características pesa un embargo hasta estar más cerca de su llegada a Colombia.

Horas antes de este encuentro había visitado la planta donde se hacen 1,3 millones de motores al año, en su enorme mayoría para gasolina y una menor cantidad para diésel. Es una línea de ensamble donde muchas de las operaciones finales son manuales, a cargo de unos operarios tan atléticos como hábiles y exactos. Ahí pudimos ver todos los componentes del conocido sistema SkyActiv, en especial los pistones, capaces de caminar con altísimas relaciones de compresión quemando gasolina corriente con bajo consumo y emisiones mínimas, tema en el cual Mazda se destaca y diferencia.

Mazda es un motorista caprichoso y terco. Mantuvo los motores rotatorios Wankel durante 35 años, y el modelo RX-7 fue un deportivo único con esa máquina, eficiente, pero de alto consumo. Tan empecinado es que llevó su automóvil a la victoria en las 24 Horas de Le Mans de 1991. Finalmente, tuvo que retirarlo del mercado porque era imposible cumplir con las normas de contaminación y consumos, pero aun así, el actual presidente de la compañía dice que mientras esté en el cargo, el Wankel seguirá en el laboratorio y suena como el motor de soporte para los híbridos.

Precisamente esa era la pregunta a Fujiwara: ¿Cuándo veremos eléctricos o híbridos de Mazda? ¿No están caprichosamente en contra de las tendencias y botando corriente en las maquinarias térmicas cuando todo el mundo habla de electrificar sus carros?

“Creemos plenamente en la evolución del motor de combustión y en la evidente necesidad de que exista por mucho tiempo más. Haremos híbridos y eléctricos para ciertos mercados cuyas normas los exijan, pero persistimos en el motor térmico y en el rotatorio”.

Esta postura tan abierta contrasta con la casi paranoica política de los grandes fabricantes que están invirtiendo hasta lo que no tienen en los proyectos eléctricos que brotan en todos los sentidos tecnológicos, pero sin mucho ordenamiento ni racionalidad.

¿Será viable llevar el motor de todos los tiempos a una segunda vida? ¿Hay aún recursos de ingeniería y materiales que permitan superar su enorme debilidad para producir energía efectiva, teniendo en cuenta que cerca de un 70 por ciento de su rendimiento se desperdicia en calor por los escapes y los radiadores que evitan que se derritan internamente? ¿Existe una enorme oportunidad de negocios en el hueco que van a dejar los que se pasan a las baterías cuando el mundo no tiene la infraestructura para cargarlas cuando haya millones conectadas, reciclarlas debidamente y lograr el cubrimiento de recarga inmediata que hoy ofrecen los combustibles fósiles?

No se trata de defender con el mismo fanatismo con el cual muchos hablan de carros eléctricos la supervivencia de los motores de combustión. Pero hay que reconocer que nadar tan abiertamente contra la corriente como lo hace Mazda plantea una reflexión sobre la movilidad futura, en la cual las proyecciones dicen que producir la electricidad para cargar los carros es más contaminante que las emisiones que tendrán en su momento los térmicos.

Porque una cosa es escribir animadamente sobre el asunto desde los escritorios sin tener una verdadera inmersión y conocimientos del futuro de la ingeniería de la combustión interna, y otra tener miles de expertos, laboratorios, ingenieros y plata sin límites trabajando en su mejoramiento.

Que haya una marca pensando así, indica que en el futuro probablemente no dependamos únicamente de cables, sino que las mangueras de las gasolineras sigan vigentes.

FRASE
“Hay que reconocer que nadar tan abiertamente contra la corriente como lo hace Mazda plantea una reflexión sobre la movilidad futura, en la cual las proyecciones dicen que producir la electricidad para cargar los carros es más contaminante que las emisiones que tendrán en su momento los térmicos”.

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