José Clopatofsky
José Clopatofsky

Los híbridos del ‘7 de Agosto’

"El barrio 7 de Agosto de Bogotá es la zona de control, urgencias, alta medicina, cuidados intensivos y hasta morgue de miles y miles de automóviles".

11:28 a.m. 02 de abril del 2019

El barrio 7 de Agosto de Bogotá es la zona de control, urgencias, alta medicina, cuidados intensivos y hasta la morgue de miles y miles de automóviles que ya superaron la subvencionada vida de los servicios semigratuitos en los concesionarios. De la capital y de todo el país, pues con toda certeza hay zonas en todas las ciudades de similares servicios.

Pero ‘el 7’ es la gran síntesis de la fauna, flora, especies y vegetación y objetos con los cuales se mantiene a flote y en vida mecánica un elevadísimo porcentaje del parque automotor liviano.

Este tema y curiosidades ya los había citado hace años en este espacio, pero no sobra darle un vistazo divertido a la carta del día, a propósito de las cada vez más coloridas alertas ambientales que nos han aquejado.

En la cocina del 7 hay toda suerte de platos para todos los momentos de la mesa. Consigue espárragos nacionales e importados (tornillos especiales), zanahorias (articulaciones de suspensión), cebolla (manojo de cables), peras (sensores), manzanas (acoples), mogollas (bases de caucho), condimentables y procesables con todos los aceites y grasas conocidos. No sin antes hacer una escala en la paila hirviente de ‘Tocino’, querido personaje que surte en la esquina neurálgica del barrio de chicharrón y carne de cerdo a los comerciantes, fritadas al paso y en un sabroso e hirviente aceite, ese sí multigrado a la vista, que no requiere cambio y se recicla con la tarea de alimentar a los comensales locales y al tráfico incesante de clientes que deambulan buscando piezas que provienen de todas partes del mundo, con y sin pasaporte fiscal. Bueno debe ser, porque si a algún cliente le hubiera ‘golpeado el motor’ después de una dosis de estas viandas, ya lo habrían desterrado del barrio.

Hay bichos, no todos comestibles: sapos (piezas de los resortes), caimanes (clips para cables), gavilán (pieza de carrocería), marrano (disyuntor eléctrico), perros (seguros de cables), zorras y gatos (elevadores), cocuyos (luces), muñecos (suspensiones), cabrilla (timón), escarabajo (VW), palomera (baúl), gusano (válvula de la llanta), micos (trabacables) y sigue la lista.

Es esencial saber nombres muy raros y algunos sexis como guardapolvos (cauchos, pero para que no se salga la grasa) u hombresolo (pinza autosuficiente). Es clave el significado de tatamaco (destornillador miniatura), luna (espejo), borracho (herramienta), botella (hidráulico), manguera (neumático), flauta (para los inyectores), chumacera (retenedor de aceite), tijera (brazo de suspensión), cacho (eje), mataburros (bómper defensivo), farola (linterna), cuchillas (limpiaparabrisas), torpedo (separador motor/cabina), sinfín y cremallera (dirección), pila (bomba de gasolina), zapatico (taxi), babero (extensión del bómper), mofle (silenciador), licuadora (luz rotatoria, casi siempre ilegal), quemacocos (techo de vidrio), goloso (tornillo), calva (capota). Y etc.

En fin. Esta es apenas una muestra, pues el glosario estará siempre incompleto porque da para libro. Pero el tema viene a cuento porque hace unos meses, los dos principales directivos de una importantísima marca –Kia, para ser exacto– visitaron al secretario de Movilidad de Bogotá para solicitarle la exención del pico y placa para los automóviles híbridos que estaban en proceso de importar y hoy son los ‘eco’ más vendidos del país.

La respuesta del funcionario, en pocos minutos de audiencia, amén de pedirles enemil certificaciones y razones que los carros explican por sí solos, fue descartar de plano esa posibilidad con la cual se estimularían sus ventas, porque no “creía en híbridos ni en injertos del 7 de Agosto”, momento en el cual, por obvias razones, la reunión terminó, no sin antes entregarle un documento técnico absolutamente completo y justificativo a una de sus asistentes, del cual no han recibido respuesta.

Razón le asiste al señor Juan Pablo Bocarejo para tener en tan alta estima el recurso e ingenio del 7 de Agosto, pues allá también hay los talleres finos y de andén, reparan computadores que se supone son cerebros sellados en los equivalentes a la Nasa automotriz, descifran la enigmática electrónica de los vehículos, manejan escáneres, ajustan cajas de ocho velocidades que ningún concesionario se atreve siquiera a destapar y para las cuales las fábricas no venden piezas sueltas, ‘despinchan’ airbags, reprograman ABS, instalan turbos, enderezan chasises, modifican suspensiones y cuanto uno necesite tiene solución.

Lo raro es que existiendo semejante plataforma que podría ser nuestro ‘Silicon Valley’, Porsche, Audi, Renault, Nissan, Mercedes, BMW, Kia, Hyundai, Mitsubishi, BYD, Ferrari y muchas otras marcas de postín y alto saber no hayan instalado sus centros de investigación y producción de los vehículos híbridos, en los cuales invierten billones de dólares, en el 7 de Agosto de Bogotá, de donde el funcionario cree que provienen los vehículos cuyos beneficios ambientales se rehúsa a estimular, en contravía de lo que han hecho ciudades como Medellín, varias del Eje Cafetero, y se están alineando muchas otras para cuyos alcaldes el cuidado del aire sí es una obligación. Tarea que atienden apegándose a las tecnologías universales y no sacando decretos insulsos de viernes por la tarde para detener los carros limpios.

En esas manos estamos.

FRASE
“El tema viene a cuento porque hace unos meses, los dos principales directivos de una importantísima marca –Kia, para ser exacto– visitaron al secretario de Movilidad de Bogotá para solicitarle la exención del pico y placa para los automóviles híbridos que estaban en proceso de importar y hoy son los ‘eco’ más vendidos del país...”

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