José Clopatofsky
José Clopatofsky

Llegan alivios para el automovilista

En su columna de la más reciente revista Motor, José Clopatofsky habla sobre los diferentes alivios en pagos y cobros para propietarios de vehículos.

10:16 a. m. 06 de octubre del 2021

Estaba previsto que el Congreso estudiara en este periodo el ya preabortado asunto de las reformas al SOAT y de un día para otro apareció el tema en la agenda, inclusive sin que muchos parlamentarios hubieran tenido la posibilidad de leer y estudiar el nuevo texto de marras. El trámite abortó en el primer semestre por la cantidad de inconsistencias que tenía la propuesta inicial y la clara oposición del Gobierno en el tema de los descuentos progresivos del SOAT, si no se usaba la póliza, los cuales causarían un enorme descuadre en los recaudos para la Adres, de la cual se deriva cualquier cantidad de plata para cubrir calamidades y apoyos al sistema de salud. Ahora aprobaron una alternativa: El SOAT tendrá un descuento del 10 por ciento, por una sola vez en la historia del amparo a un vehículo si en el año anterior no ha hecho uso del beneficio, es decir, si no ha causado lesiones a personas en accidentes de tránsito.

O sea que de la agresiva idea de lograr descuentos progresivos hasta del 30 por ciento en el lapso de cinco años, se llegó a esta decisión que tiene de todas maneras efectos visibles y contables para la galería electoral de los parlamentarios, pero quedó como el gol de la honrilla en la derrota para los proponentes iniciales.

Por supuesto que todo propietario de vehículo queda contento con cualquier deducción que le hagan en el alto costo de los impuestos, revisiones, seguros, peajes, sobretasas, IVA, semaforizaciones, documentos y demás tributos e incomodidades que soporta, además del pésimo retorno de la calidad de las vías y la creciente inmovilidad de las ciudades. Aunque de todas maneras este 10 por ciento ya se obtenía en algunos expendios intermediarios, será un alivio representativo, especialmente en el caso de las motos.

Hay dos perspectivas: la primera, que las aseguradoras que expiden SOAT les rebajen los márgenes que les dan a las agencias intermediarias, que hoy pululan, para recuperar recaudo. Y otra, que el presidente se oponga a la ley porque el mismo Gobierno presentó serias objeciones fiscales dentro de los siete argumentos que varias de las entidades afectadas esgrimieron, debido a la clara afectación a los fondos para los sistemas de salud.

Menos mal, era absurdo que sucediera, la propuesta de imponer la renovación anual obligatoria del SOAT así el vehículo no estuviera en circulación y, además, una multa por no hacerlo, se cayó por su propio peso y por la impracticable fórmula de excepciones que proponía para los casos de fuerza mayor que inmovilizan a muchos miles de vehículos que están en reparaciones, en patios, simplemente guardados o desahuciados mecánicamente, pero vivos en obsoletos papeles en las oficinas de Tránsito. El SOAT claramente solo es exigible para transitar.

Por otro lado, sin surtir los pasos obligatorios de tres debates previos, aplazaron por dos años la renovación de cerca de cinco millones de licencias de conducción para menores de 60 años que se vencían simultáneamente dentro de dos meses y cuyos trámites ya son físicamente imposibles de atender y lo serán de nuevo dentro de 24 meses.

Por otro efecto electorero, la cosa pasó volando con visto bueno, pero en realidad es irresponsable que no se aprovechara ese impulso legislativo para agregarle unos plazos, formas o mecanismos obligatorios para que se hiciera algo progresivo y viable y evitar este tapón que solo cambió de lugar en el calendario.

De enero en adelante, si está en ese grupo, tenga en cuenta que debe reunir toda suerte de papeles y videos sustentativos si va a manejar en el exterior, pues su licencia aparecerá con fecha vencida en cualquier mostrador de alquiler de carros, en algún incidente de tráfico y hasta para identificación, para explicar que, aunque ¡está caducada, está vigente! Eso no lo entenderán tan fácil en otros países.

Finalmente, y este sí es un alivio enorme y que merece toda la bienvenida, así sea un premio cuestionable para quienes incurrieron en faltas y no han pagado o no ha estado a su alcance hacerlo, la ley 2155 del mes pasado otorgó descuentos muy importantes en el pago de multas atrasadas generadas antes del 30 de junio de este año. Para las infracciones en automóviles, la rebaja es del 50 por ciento del capital y del total de los intereses que se hayan causado. Si es en moto, el descuento en capital es del 80 por ciento, pero solo el 60 por ciento en intereses de mora. Este último rubro en motos baja al 40 por ciento si el reclamo se atiende entre los 8 y 12 meses después de promulgada la ley, que es su término final. Sensatamente, la ley excluye las multas por manejar en embriaguez o bajo efectos de sustancias psicoactivas.

Total, el automovilista ganó favorabilidades en todo esto y se libró de imposiciones absurdas. Como esto nunca sucedía, hay que celebrar que, al menos por una vez, al apetito alcabalero de las autoridades de la movilidad le recortaron las mandíbulas.

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