José Clopatofsky
José Clopatofsky

Los ‘micos’ manejando carro

En su columna de la más reciente revista Motor, José Clopatofsky habla sobre los diferentes 'micos' que aparecieron en los cambios propuestos al Soat.

03:39 p. m. 29 de junio del 2021

Siguiendo los debates sobre el SOAT, es sorprendente ver la ligereza con la cual se pasó, afortunadamente por encima, sobre las reformas que se plantearon inicialmente, y atortolante saber cómo el articulado terminó siendo otra jaula de zoológico cuando apareció el texto final con la consabida población de micos que representantes o senadores, oportunistas o ignorantes, le incrustaron.

Por ejemplo, aprobaron obligar a la renovación del SOAT y, peor, a cobrar una multa automática si el titular de la matrícula de un carro no lo hace. Primero —y dejamos esto escrito en previsión del debate cuando resucite en la próxima legislatura—, hay que citar que ese seguro solo aplica para los vehículos que transiten en las vías públicas. Un auto que esté en el taller, estrellado, desahuciado, en el garaje, en los patios, en las vitrinas, en abandono, en embargo, estacionado sin moverse, no tiene por qué tener el SOAT ni la revisión vigentes. En cuanto ruede, por supuesto que la autoridad debe exigirlos, aunque dicen que hay 5 millones de vehículos caminando sin SOAT y no han sido capaces de detectarlos a pesar de ser una multitud en ruedas.

Esto no estaba en el peluqueado y desbaratado proyecto original cuando llegó a las finales, pero en una “mesa técnica” de la Comisión Sexta del Senado, la senadora de Cambio Radical Nubia López le agregó el absurdo punto de las multas. Que lo quitaron en volandas, pero eso no exime de calificarlo como un exabrupto por el simple acto de presentarlo y, más, por haber logrado un consenso inicial entre los parlamentarios técnicos (?) en el tema.

Sigue vigente otro punto polémico, aunque electoralmente rentable para los congresistas, como son los descuentos en el SOAT si la persona no ha generado reclamaciones. Se le otorgaría a la placa del vehículo y no al conductor, que es quien genera el riesgo. Por esto hemos insistido tanto en que desde la raíz el SOAT está mal concebido porque debe ser expedido a la cédula de una persona, en diferentes categorías, dependiendo del vehículo que maneje en vías públicas, desde una bicicleta hasta un supercamión, de tal manera que siempre que tenga un timón en las manos exista un amparo para los terceros que puedan sufrir algún percance propio de las eventualidades de las vías.

Proponer un descuento porque el parlamentario autor de la idea original hizo un compromiso con algunos gremios de motociclistas para congraciarse con sus votos, para quienes no usen la póliza, sonaría interesante si el beneficiario fuera la persona y no el automóvil. Si eso se aprobara, un conductor que tenga varios autos y motos se favorecería con una póliza única, mientras que al premiar la placa, el descuento se convierte en un argumento comercial en la reventa del automóvil.

Además, el proyecto pasa por encima de muchas consideraciones económicas, ya que lesionaría de manera mortal la estructura financiera del SOAT al generar esos descuentos sobre recaudos futuros, en los cuales están basados muchos recursos que van a la salud y otros fondos, entre estos unos cuantiosos para la tímida Agencia de Seguridad Vial.

Dice el proponente que el descuento se amortiza reduciendo las platas que las aseguradoras les reconocen a los intermediarios que venden el SOAT, lo cual tampoco es consistente, pues estas comisiones son otorgadas voluntariamente por esas compañías que están en todo su derecho de cerrar esos expendios y vender directamente la póliza.

Ya que hay tanta preocupación para reducirles los costos a los ya castigados automovilistas, hay que aprovechar que se frenó transitoriamente el proyecto para que antes de empezar de nuevo el correteo de ocurrencias de primera, mediana y última hora, se haga una reconsideración de cuanto viene pegado en el documento, metiendo muela también en el asunto de los choques de latas menores o simples. Que tampoco se puede aprobar como si fuera un rayón o una agachada de espejos, cuando implementarlo requiere análisis para evitar los abusos y no justificarlo con el simple hecho de evitar congestiones de tráfico, cosa que es totalmente idiota, pues siguen exigiendo el croquis que puede tomar horas en oficializarse por parte de alguna autoridad.

Dejé esto para el final, aunque este mensaje, colocado en Facebook a nombre de @felipezambrano, me habría ahorrado toda esta repetitiva disquisición:

“Mi papá a veces no tiene para el SOAT y simplemente no saca el carro. Lo guarda hasta tener con qué pagarlo. ¿Ahora lo van a multar por no tener con qué pagar? ¿Nos van a multar por no tener ingresos estables o ser pobres?”.

Eso sintió la gente cuando se asomó el mico por alguna ventana del Capitolio.

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