José Clopatofsky
José Clopatofsky

¿Cómo nos moverá la nueva Alcaldía?

En su columna de hoy, José Clopatofsky habla sobre los retos que tendrá la nueva Alcaldía frente a la movilidad de la ciudad.

02:16 p.m. 21 de enero del 2020

Con mucha inquietud, todos los bogotanos hemos seguido paso a paso las primeras incursiones de la nueva alcaldesa Claudia López, que tiene planteados nuevos rumbos en el funcionamiento de la capital y cambios estructurales para desarrollar en los próximos cuatro años de su gobierno.

El primer indicio de la “malla gubernamental” es el nombramiento de su gabinete que, en el papel, está formado por gente conocedora de cada uno de sus temas y capaz, a juzgar por sus trayectorias en la vida profesional. Eso ha caído bien, aunque siempre está la duda sobre la efectividad de los puros técnicos en cargos de ejecución que requieren manejo político, pues no es evidente que salgan bien en ambos frentes. Ya la misma alcaldesa tuvo su primera estrellada al tener que aplazar el congelamiento de los prediales que había prometido de manera inmediata en su campaña y que, por los mecanismos administrativos y procesos ya causados, no es modificable en el corto plazo. Un buen asesor o mejor conocimiento del tema le habría evitado lanzar al aire propuestas incumplibles en los términos con los cuales ilusionó a la gente. ¡Herramientas electorales!

Sin duda, a todos los usuarios de autos, motos, bicicletas, patinetas y de los servicios de transporte público les interesa mucho la política y el enfoque que tenga la Secretaría de Movilidad, a cargo ahora de un ex viceministro de Transporte, Nicolás Estupiñán, cuya hoja de vida no registra –al menos hasta la fecha– los antecedentes ‘carrofóbicos’ que siempre mostró su antecesor, de cuya gestión los automovilistas guardamos muy pocos recuerdos positivos.

Es un buen momento para que la nueva administración de la movilidad bogotana se siente y haga un análisis de los proyectos fracasados que se quedaron en el camino, como el de estacionamientos pagos en las vías (que se deben autorizar sin la premisa de cobrar sino por necesidad y solución), la verdadera funcionalidad de las cámaras “salvavidas” y su logística correcta, a la par de la apetecida digestión monetaria de comparendos; la criticada inclusión de los pick-ups livianos de trabajo para cobrarles la exención –aún no implementada–, ya que en la prueba de Cali no dio los resultados monetarios esperados y sí causó aumentos en la congestión que ahora se puede comprar; desarrollar los efectos de agilidad de tráfico que deberían dar los semáforos inteligentes; reglamentar los elementos de seguridad básicos para los ciclistas como luz y casco; señalizar debidamente todas las intersecciones de las calles donde confluyen las bicicletas embaladas y los carros que no tienen forma de saber que vienen por el andén donde está “pintada” una ciclorruta; organizar el tema de las patinetas, cuyos gestores se están yendo porque las condiciones de trabajo que les impuso la alcaldía no son rentables ni funcionales y se escapa una solución de transporte, etc. y etc.

Para no hablar de que es imperativo que se pavimente y se pongan en condiciones dignas la autopista del norte y la carrera Séptima, cuyo deterioro genera uno de los grandes trancones que tiene la salida de la ciudad. Ya nos han tomado del pelo con anuncios y no hay alcalde que se haya puesto en la tarea que le corresponde. Hablan de ampliarla, de organizar los humedales, y con eso nos siguen “mamando gallo”, cuando por lo menos asfaltarlas sería una gran ayuda y la mínima obligación de los despachos pertinentes mientras pasan los años que deberán transcurrir hasta cuando se les ocurra una solución de fondo y la ejecuten.

La alcaldesa, de estos temas de movilidad poco o nada ha hablado, y eso puede ser mejor, hasta cuando tenga una hoja de ruta racional y equilibrada, que respete los derechos de los automovilistas, que organice la convivencia de los diferentes vehículos, que consiga la forma para que los transportes públicos complementarios sean viables, modernos y eficaces, sin proyectos impagables como la electrificación, tal como quedó al descubierto con la desierta licitación que pretendía este saludable pero en la práctica remoto cambio tecnológico. Simplemente, porque la tarifa no da y la plata de los usuarios tampoco llega al precio que tocaría poner, pero la alcaldía anterior se empecinó en sostener una licitación a sabiendas de que no llegarían proponentes, tal como sucedió, y se esfumaron meses y hasta años con el problema rodando.

En fin, esta es una pastoral más sobre el tema, pero con destinatarios diferentes, que ojalá tengan ojos, oídos y sentido común para organizar estas dispersas pero inminentes necesidades de la ciudad, pensando en todos los actores y no solamente en el recaudo de multas, que fue el sustento conceptual de muchas de las medidas que propusieron sus antecesores y que para nada ayudaron a la movilidad, que se redujo hasta el momento en la práctica a un control de lentitud.

También la alcaldía debe meter mano en el anuncio del Gobierno central en el sentido de acabar con la Policía de Tránsito y pasarles esa tarea a firmas particulares que pongan ‘agentes’ en las calles a quienes suponen capacitar en unos pocos meses, cuando en realidad esa es una tarea profesional que requiere el acompañamiento de la autoridad institucional que tiene la Policía y se apoya en su formación disciplinaria, que no es cosa de unas sesiones de pupitre, sino de todo un sistema de vida. Tan importante es ese ‘background’ que permite que la policía actual le cambie cada seis meses los directores y siga funcionando por sus conocimientos básicos previos. Feriar el control de calles y carreteras es algo que afectaría a Bogotá de manera muy directa.

The city that never sleeps is taking a nap.

Publicado por Dacia 1300 New York en Domingo, 12 de abril de 2020

Noticias recomendadas

Más noticias

Se presentaron problemas al enviar el reporte. Debes marcar la opción "No soy un robot"
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.