José Clopatofsky
José Clopatofsky

El otro país

“El Gobierno debería prestarle primero atención a que los campesinos tengan cómo sacar de manera eficiente y competitiva sus naranjas a las plazas”.

11:13 a.m. 05 de marzo del 2019

Es usual y casi inevitable que en todas las conversaciones y reuniones el tema de la movilidad y sus accesorios pase por el libreto. Lo primero es que en muchas ocasiones uno llega tarde por el trancón, no importa de donde venga. Enseguida vienen los reportes de los otros contertulios sobre cuánto tiempo gastaron de equis a ye sitios, y todos coincidimos en que esta ciudad está imposible, que salir o volver a la capital por sus raquíticas vías de acceso –es un decir– es un atoro que acaba con el paseo o se traga dos de los días de la vacación. Bogotá es un dramático plantón de vehículos a cualquier hora, cuyas dimensiones ya son una penosa estadística mundial, como lo escribimos en la pasada revista: medalla de bronce y vamos subiendo en ese podio.

Pero en el país existe otro trancón de peores dimensiones y consecuencias que va mucho más allá de lo que vemos quienes somos usuarios de los fracturados pavimentos. Es el de las vías terciarias que conectan la economía agraria y a nuestros compatriotas campesinos, que son el sistema venoso de un país que necesita surtir sus arterias pero de manera eficaz y productiva.

El otro país

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Mucho se habla del crecimiento del campo, de reformas, de reincorporación de ciudadanos a las tierras, de subsidios, de nuevos cultivos, del enorme potencial que tiene este territorio, del cual por lo menos la mitad de los 1.142.000 kilómetros cuadrados de su superficie son cultivables y allí imperan todos los climas posibles, las alturas más variadas y generosas, una de las faunas más diversas, grandes dosis de agua y sol, aunque broten desmedidamente y a destiempo, que pueden surtir mejor a un potencial millonario de consumidores y de escenarios de exportación que supuestamente deberían ser un turbocargador para las finanzas públicas y privadas.

Pero resulta que el país, si bien está comunicado por kilómetros de vías terciarias, la mayoría solo tiene un piso afirmado y las demás están en tierra donde se resbalan camiones desechados por el pavimento y la gente se mueve en buses camarote sentada en sus bultos de carga.

El otro país

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Claro que había que empezar por algo, y muy grande, como es la actualización de las carreteras troncales, que técnicamente son las que van de sur-norte-sur, y las transversales que las cruzan. Un reporte del 2015, que no debe haber crecido mayormente, indicaba que la red total de carreteras era de 206.727 kilómetros, de los cuales 19.306 km son de la red primaria, 45.137 km corresponden a la secundaria y 142.284 km son las terciarias, el 70 por ciento de la “malla” vial nacional. Tampoco debe haber crecido mucho el número de puentes –suman y restan los nuevos y los caídos–, que para esa misma época estaba tasado en 5.097.

El mantenimiento de las carreteras terciarias lo deben hacer los municipios, pero este tema ha sido un nido de contratos a dedo, de malas obras cuando algo hacen y hay centavos de presupuesto, y se ejecuta sin saber dónde ni cómo, pues apenas 40 de los 1.101 que hay tienen un censo real y actual de sus vías de comunicación. De estos caminos de la pobreza –100.748 kilómetros– que deben transportar riqueza, solo un 6 por ciento tiene pavimento, el 70 por ciento un afirmado y el 24 son pura tierra y barro.

El otro país

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Cuando el Gobierno nos habla de una gran ruta de progreso en el desarrollo de la economía naranja, debería prestarle atención a que los campesinos tengan cómo sacar de manera eficiente y competitiva sus naranjas a las plazas de mercado.

· Con datos de un informe de Nilza María Pantoja (http://sogeocol.edu.co/documentos/mp_20180104.pdf), Invías, Mintransporte, EL TIEMPO, Contraloría General


FRASE
“Cuando el Gobierno nos habla e ilusiona con una novedosa y gran ruta de progreso gracias al desarrollo de la economía naranja, debería prestarle primero atención a que los campesinos tengan cómo sacar de manera eficiente y competitiva sus naranjas a las plazas de mercado”

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