José Clopatofsky
José Clopatofsky

Peajes electrónicos únicos: en veremos

En su columna de la más reciente revista MOTOR, José Clopatofsky habla sobre las demoras para que Colombia tenga peajes electrónicos unificados.

03:01 p. m. 09 de febrero del 2021

Dice EL TIEMPO del sábado pasado que, supuestamente dentro de un mes, se podrá adquirir la tarjeta única para el pago electrónico de TODOS los peajes del país, para lo cual en cada sitio debe haber una taquilla para este servicio. Sin embargo, esta novedad ya es una antigüedad porque el asunto lleva dos años de atraso después del ¡último! plazo que les había dado el Ministerio de Transporte a los concesionarios de las carreteras.

En muchas talanqueras ya vemos carriles especiales rápidos para pagar mediante el reconocimiento electrónico de un chip que se adhiere al parabrisas y en el cual están las coordenadas para que el concesionario haga el respectivo recaudo pasando por las cuentas bancarias del usuario o de sus prepagos.

Esto tiene muchas ventajas, como la celeridad y el despeje de los trancones eventuales en los días de alto flujo. Evita el engorroso proceso de detenerse, entregar el billete, esperar a que la persona de la caseta le haga una inspección táctil y visual a su autenticidad y prepare el cambio porque las tarifas son fraccionadas e implican la engorrosa circulación de monedas. A esto se le agrega la propia demora de los conductores que llegan al peaje buscando la billetera o reuniendo la plata de todas las vueltas de las casetas previas. En cifras benévolas, supongamos que en el mejor de los casos cada carro se detiene como mínimo 30 segundos, tiempo que multiplicado por la cantidad de usuarios da miles de horas de movilidad perdidas al día, y si lo proyectamos por toda la red nacional, los ceros a la derecha son imperdonables contra la agilidad vial.

Esto sin hablar de las ventajas que un sistema automático tiene para quienes pagan cantidades enormes de plata, como son los camiones pesados, cuyos conductores fácilmente deben llevar un par de millones de pesos en efectivo para pagar los costosos peajes en una ida y vuelta hasta la costa, con riesgos personales y para las taquillas.

En Ecuador, el año pasado, para evitar detenciones y transfusiones de aliento, manoseo y el peligroso transporte del covid entre conductores y taquilleros, el presidente Moreno ordenó el 28 de mayo que se estableciera el peaje electrónico y el 3 de junio estaba operando. Claro, debían estar listas la infraestructura y todas las arandelas, pero la diferencia radica en la eficacia del gobierno y su terminante posición.

Acá, en cambio, nos la pasamos discutiendo en mesas de todos los tamaños y capacidades de asistentes para cualquier cosa porque hay una entidad y autoridad diferente para cada párrafo de una resolución. Si mal no recuerdo, para que los bogotanos que usan el transporte público pudieran pagar con una única tarjeta pasaron como seis años hasta poner de acuerdo los intereses de dos sistemas de transporte masivo (que tienen el mismo ADN) y una tercera empresa que debía hacer el recaudo, cuando este podía ser directo entre el operador y el usuario.

Volvamos a las carreteras. El lío que hay, aparte de la comunicación de los aparatos y los chips, para la cual ya hay un idioma digital universal convenido, es el manejo de la plata, porque mucha parte de esta ya no correrá en efectivo, sino que pasará por los bancos, que cobran un manejo y ese diferencial alguien lo debe pagar: el Gobierno como subsidio o el concesionario contra sus ingresos porque esa comisión, aunque se genere en centavos, suma millones al día. Como cada concesionario tiene sus propios requisitos y tecnologías, es la hora en la cual no han llegado a un acuerdo de funcionamiento del producto nacional —que ya se llama Colpass— y uno debe, si quiere tener esa comodidad y rapidez, comprar tarjetas diferentes según la carretera, lo cual no es conveniente ni beneficioso para quien hace trayectos por rutas de diferentes operadores. Además, porque los sitios de venta de los chips suelen estar después del peaje y no antes, que es cuando el automovilista puede motivarse a comprarlo y le saca provecho inmediato, y solo les sirven a quienes son frecuentes usuarios de una misma vía y tributo.

Consultado el Ministerio por nuestra sección sabatina de Vehículos, nos dijeron textualmente: “El 12 de marzo de 2021 debería estar expedida la resolución que ajustará los elementos revisados del sistema, y permitirá el inicio de operación de este”. Ya el verbo “debería” nos lleva con bastante probabilidad a la inminente expedición de otra resolución de aplazamiento.

Hablamos en un mes, ojalá con noticias que contradigan toda esta nota y que será un placer reseñarlas en el mismo espacio, tamaño y con la misma vehemencia.

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