José Clopatofsky
José Clopatofsky

El plan piloto de Petro sí funcionó

En su columna de la más reciente revista Motor, José Clopatofsky explica cómo el plan de taxis eléctricos funcionó para mostrar cómo no se debe hacer.

03:44 p. m. 21 de septiembre del 2021

No puede pasar desapercibido un informe que hizo hace un par de semanas EL TIEMPO sobre el fracaso del sonado, y muy alabado en el 2013, plan piloto para implementar taxis eléctricos en Bogotá. Fue el alcalde Petro quien lanzó el proyecto que buscaba no solo introducir, sino masificar el uso de estos vehículos, para lo cual se abrieron 50 cupos adicionales de matrículas y con 14 carros BYD azules y blancos empezó la operación que luego sumó 51 unidades.

El caramelo repartido fue una tentación para esos compradores que desembolsaron más de 80 millones de pesos por unidad, pero la indigestión fue total. Petro les prometió un subsidio mensual de 900.000 pesos por dos años y licencia de operación sin pagar el cupo que cobran las empresas de taxis amarillos, pero eso apenas duró dos meses y se evaporaron todas las demás arandelas. Ellos hoy pasan todo tipo de trabajos, pues las estaciones de carga no llegaron, más bien las quitaron, se quedaron sin estacionamiento en el aeropuerto y nunca tuvieron precios de repuestos favorables ni publicidad en los vehículos que los iba a sostener. Ahora sus carros cumplen más de 5 años y no pueden seguir en el servicio público por las normas que rigen esa actividad y no tienen la prebenda de vender el cupo, que se tasa en la zona de los 80 millones de pesos, el cual aplica la licencia a un taxi nuevo, pues el amarillo se destruye o bien se pasa a particular si está en condiciones de rodar.

Ese irresponsable acto de “gobierno” de Petro se suma a su descarado programa de los carros de basuras ya desahuciados en Nueva York, que fueron mal importados y luego botados en un patio en una frontera. O al de las 100 motos eléctricas que compró para la Policía de Bogotá, saltándose la licitación y posando con la flota sin siquiera haber abierto el proceso de contratación. Tan flagrante fue este escándalo que dos funcionarios del Fondo de Vigilancia y Seguridad Vial terminaron condenados a 10 años de prisión y a una multa de 2.940 salarios mínimos, con la cual nunca se recuperaron los 4.357 millones que se perdieron en esa compra porque, además, las motos nunca funcionaron debidamente. A eso agreguemos el reciclaje de los buses viejos del SITP, maquillados para que parecieran nuevos y andaban varados en todas las rutas, y el fugaz paso de las máquinas tapahuecos, que eran muy buenas, pero las trajeron eludiendo las normas de importación.

En fin, historia patria, y para los anales del vehículo eléctrico se debe anotar que el alcalde Peñalosa, tan verde y ecológico, no hizo nada por salvar estos taxis, cuyos dueños están en la olla, embargados, sin soporte de redes de recarga para el servicio y sentados en mesas de trabajo con la actual alcaldía y el Ministerio, que tampoco avanzan en soluciones, pues ya los males de fondo están causados.

El drama de esos taxis es la radiografía perfecta de un país cuyas políticas energéticas son esencialmente anuncios, papeles, conferencias, pero no hay una acción positiva del Gobierno al respecto. Empresas como Auteco y BYD lo están tomando en serio y apostándole al futuro cero emisiones, pero el acompañamiento de las normas no es positivo. Porque no se trata solo de bajar los aranceles o el IVA, o un porcentaje del impuesto anual de rodaje, que no es una suma significativa en la proporción del elevado precio que las personas pagan por los carros puros eléctricos. O eximirlos del pico y placa, que es a juicio y capricho de cada alcalde y puede cambiar de un día para otro, y más cuando venden la exención en contra de todas las políticas de ecología y movilidad, solo con el propósito de cobrar, así se trabe más la ciudad y su aire sea peor.

Otro ejemplo es el cierre caprichoso y limitado de cupos para los híbridos, cuyo aporte en bajas emisiones es también importante, pero para el Gobierno perder el ingreso de algunos aranceles e IVA es más interesante que cumplir sus acuerdos internacionales sobre las reducciones de emisiones.

Viene un nuevo POT para trazar el futuro de la capital y en este deberían figurar medidas obligatorias como el alambrado de todos los estacionamientos de las nuevas residencias para que las personas puedan conectar los carros, las motos o patinetas motos a su contador, porque está probado en el mundo que el mayor porcentaje de recargas se hace en las noches, pues las estaciones públicas, así sean algún día abundantes, implican dejar del carro conectado por varias horas, la mayoría hábiles, por lo cual la idea es que presten un servicio de recarga de emergencia más que el tanqueo total de las baterías.

Amanecerá ¿y veremos? Porque como piloto, el plan de Petro sí sirvió, pero para ver cómo no se deben hacer las cosas.

Noticias recomendadas

Más noticias

Se presentaron problemas al enviar el reporte. Debes marcar la opción "No soy un robot"
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.