José Clopatofsky
José Clopatofsky

Un proyecto liviano para un tema de fondo

En su columna de hoy, José Clopatofsky habla sobre otros puntos del proyecto de ley del senador Barreras que poco estudio de fondo parece haber tenido

04:15 p. m. 18 de agosto del 2020

Vamos con algunos otros puntos del proyecto de ley estatutaria que propuso el senador Roy Barreras, “para garantizar los derechos a la vida, a la integridad personal y la salud de los individuos mediante la seguridad vial bajo el enfoque de Sistema Seguro”.

Ya vimos el tema de las velocidades que propone, con las cuales el país quedaría anclado –por ley y de por vida– a unas cifras caprichosas que no concuerdan con la realidad ni las condiciones de las vías. Dijimos que, en vez de proponer unos límites a ojo, la ley obligue al Ministerio del Transporte a hacer una categorización técnica de calles y carreteras y se decreten unos límites tope mucho más altos que los de 30, 50 y 90, pero que luego zonalmente los estudios que hagan a ese tenor los muevan dependiendo del punto, la topografía, la amplitud, las zonas habitadas, las densidades de tráfico, etc.

Sería deseable que los congresistas no lo debatan a la ligera y solamente al calor de las cifras de accidentalidad, que nunca serán buenas, y organicen que la ley dicte un marco de referencia moderno y sensato, donde los conocedores intervengan y se programen nuestras vías con criterios racionales y no sea otro motivo para regar señales y pinturas por todo nuestro pavimento, muchas de ellas absurdas, cuando no estúpidas, que muestran que quienes las han puesto no tienen ni idea de cómo funcionan unos límites, cómo se calculan o cuándo se imponen. Sería muy bueno que la ley meta en cintura toda esa parafernalia de restricciones que solo les sirven a la policía y a los contratistas. Pero también lo que se apruebe debe ser un cinturón flexible y ajustable a todas las tallas de las necesidades de la movilidad del país.

Otro punto propone que “quien exceda en 20 kilómetros o más una velocidad permitida, incurrirá en prisión de tres a seis meses y tendrá una multa que, a plata de hoy, puede ser entre 11,4 y hasta 65,8 millones de pesos”. Es una desproporción y el escenario para que se presenten todo tipo de abusos por parte de las autoridades, que se dispararán detrás del recaudo y no de la seguridad vial. Pasarse de las velocidades que propone la ley es, en muchos casos, involuntario e inevitable porque están mal concebidas y suponen que el conductor busque deliberadamente transgredirlas como para sentenciarlo a cárcel, aunque esos tiempos de castigo sean simbólicos y no generen, como es tan popular leerlo ahora, “reclusión en centro penitenciario”.

Para finalizar, algo que nos demuestra que ese proyecto lo escribieron más por figuración que por hacerle un real y positivo aporte al funcionamiento vial de Colombia y que ni siquiera consultaron la realidad mundial. Dice: “A partir del año 2022 las motocicletas que se fabriquen en Colombia, así como las que se importen deberán tener Bolsas de Aire Frontal”. Ni quienes asesoraron al senador, o él mismo, averiguaron que esos dispositivos no existen en el mundo de las motos. Tan solo una Honda Goldwing, enorme, lo ofrece por un valor adicional de 4.000 dólares, que es tres veces lo que cuesta la moto popular más vendida acá. BMW hace unos años estudió ese implemento, pero nunca pasó de la fase de prototipos porque, aunque no se puede negar que un airbag en el manubrio de una moto puede prevenir lesiones, no tiene la misma efectividad que ofrece en los autos, partiendo por una primera consideración que es la movilidad o vuelo del motociclista cuando tiene una colisión, mientras que en el carro el conductor va en una posición determinada y fijada por los cinturones.

En las motos sirven los chalecos que tienen unas cápsulas con nitrógeno que se activan cuando el motociclista sale disparado de la máquina, que es lo usual. Un cable que se zafa de la moto detona las cápsulas, el chaleco se infla y permanece así (al contrario del automóvil, donde dura activado solo 30 milisegundos), previene lesiones y es recargable. Acá venden y hacen los básicos, pero son costosos y poco prácticos en climas cálidos, pero si se quiere implementar la seguridad de estos compañeros de la vía, esta sería una opción interesante y existente. No como el cuento de los airbags, que es pura carreta y le desploman la seriedad al proyecto.

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