José Clopatofsky
José Clopatofsky

Soat para el Soat

En su coumna de la más reciente revista MOTOR, José Clopatofsky habla sobre cómo el Soat debería ir asociado a las personas y no a los vehículos.

03:05 p. m. 20 de abril del 2021

Cursan en el Congreso dos proyectos de ley que atañen al SOAT. Uno, es la posibilidad de pagar el seguro por tiempos más cortos de cubrimiento, con lo cual se generaría un alivio para muchas personas, ya que la póliza más barata es carísima y afecta el presupuesto de muchos que trabajan con y en sus vehículos.

Otro, que ya pasa al Senado para dos debates antes de la plenaria, propone rebajas en la tarifa si no hay accidentes en el tiempo de vigencia de la póliza, tal como sucede con los seguros que toman los particulares para diferentes riesgos y ellos son los titulares del amparo, no sus bienes, al contrario de lo que sucede en el SOAT, donde el tomador es el vehículo, lo cual es inapropiado y fuente de enormes fraudes al sistema. El proyecto propone un descuento del 15 por ciento al vehículo que “haya tenido un buen comportamiento” y no haya causado accidentes a lo largo de un año y, si sigue así, en el segundo año paga un 30 por ciento menos y en el tercero la rebaja será de un 35 por ciento.

¿A quién no le suena bien este alivio? Pues todos los usuarios felices. Pero no el SOAT, ya que más allá de que sea un amparo para las lesiones causadas de manera accidental a personas en calamidades de tránsito, y que es un gran servicio, significa un desbarate total de los compromisos que tiene el recaudo de esa póliza que suma dos billones de pesos al año. De esa plata, más de un 40 por ciento va para la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES), el 2 por ciento para la Agencia Nacional de Seguridad Vial —que son nada menos que poco productivos 87.000 millones— una pequeña parte de esas enormes sumas para la operación y el 55 por ciento se destina para cubrir los costos de 700.000 siniestros anuales, que cuestan cerca de 1,6 billones de pesos.

Si esa caja no se surte con el flujo actual del pago pleno de todas las pólizas en el ciclo estudiado se desbarata todo el andamio financiero y este sistema se hace inviable. Las cifras y argumentos son muy contundentes, así uno nunca esté contento con el platal que significa tener el SOAT, y muy seguramente el pago a plazos no sea conveniente aprobarlo.

El tema de los descuentos progresivos también lleva a la inviabilidad, y con efectos más profundos, porque el 90 por ciento de los vehículos asegurados no hacen uso del SOAT, afortunadamente. Es decir, que el 90 por ciento de los usuarios accede de una vez a esa escala de descuentos, que igualmente desbarata el esquema financiero, ya no en el flujo del recaudo, sino en la suma total.

Naturalmente, como propietario de vehículo y como vocero en alguna forma de otros ciudadanos que estamos en la arisca sombrilla del SOAT, nos atraen los descuentos y las facilidades. Pero no sobra repetirme sobre una idea vieja que acá he expuesto y que en estos momentos deberían debatir en el Congreso. El SOAT no debe ser asignado a los vehículos, pues estos no tienen ninguna culpa en los accidentes. Debe ser a la cédula de toda persona que quiera manejar, desde una bicicleta hasta una tractomula, en sus debidas proporciones de precio. Así, si el titular de una cédula pasa el año invicto puede tener un premio, pero con la propuesta que estudian, si causa un siniestro y tiene dos carros, por ejemplo, accede al beneficio en uno de ellos injustamente. O en más.

Hoy están expuestos a tener que responder por lesiones en accidentes en las vías todos sus actores. Un ciclista que tenga un percance que afecte a una persona, o no paga y se va tranquilo, o bien se mete en un lío enorme de responsabilidades. Debería tener un amparo, a un precio muy bajo, pero efectivo, ya que se mueve entre las personas, niños y ancianos en los andenes o en rutas compartidas.

Todos quienes manejamos en dos, tres, cuatro o más ruedas deberíamos tener la cédula asegurada por el SOAT y en cualquier vehículo estaríamos protegidos. Y no pagando seguros a las placas de un aparato que, con esa propuesta de las rebajas, se convierten en argumento de ventas de usados, pues van a ofrecer vehículos con la placa invicta y, por ende, con menos SOAT a pagar.

Ya que están en este tema, vale la pena que los congresistas lo estudien más a fondo y eso no pase lubricado por el rebote de los réditos de popularidad en estos preámbulos electorales.

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