José Clopatofsky
José Clopatofsky

Sofasa no está en el partidor

04:18 p.m. 09 de junio del 2020

El susto fue grande cuando se publicaron las nuevas políticas mundiales que va a implementar la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi para superar una profunda crisis institucional que se destapó a raíz del arresto del otrora omnipotente presidente-director-gerente Carlos Ghosn por supuestamente utilizar fondos de Nissan y Renault para sus gastos personales. Ghosn, artífice de la salvación económica de Nissan en 1999, manejaba la alianza con una posición dictatorial que siempre molestó a la cúpula japonesa, pues esa compañía quedó en manos de Renault, que se hizo al 43,4 por ciento de sus acciones en la operación salvamento, a cambio de un 15 por ciento en la firma francesa, pero sin poder de voto. El desequilibrio es más doloroso porque las operaciones de Nissan son mucho más grandes y rentables y sostienen con sus dividendos buena parte de las finanzas de Renault.

Luego de la fuga de Ghosn de Tokio quedó en abierta discusión la continuidad de esa alianza, pues él quería una fusión de las empresas, operación en la cual los japoneses quedaban en manos de los franceses. Eso se agravó cuando Renault, sin consultarle a Nissan, trató de hacer una fusión con el grupo Fiat-Chrysler, que en consecuencia mandaría en Nissan. El plan abortó y la detención de Ghosn al poco tiempo, motivada por Nissan ante las autoridades de Japón y cuya custodia domiciliaria la hacía la propia firma, reventó el fusible político. Además, detuvo la orden expansionista de Ghosn, quien quería vender cada vez más, aunque se perdiera plata, como en efecto se vio en los balances de esas empresas. Tanta que Renault necesitó un préstamo de 5.000 millones de euros garantizado por el gobierno francés para asegurar su funcionamiento y reorganización hasta el 2022. Esa alianza vendió 10,7 millones de vehículos el año pasado.

Finalmente se pusieron de acuerdo en un reparto de los mercados y las tecnologías. Mitsubishi, de la cual Nissan es dueña del 34 por ciento, y por ende Renault tiene parte, se encargará de Asia y Oceanía y del desarrollo de los híbridos. Nissan asume a Estados Unidos, Japón y China y lleva el tema de los carros eléctricos grandes y la conducción autónoma, y Renault se queda con Rusia, Europa, Norte de África y América Latina trabajando en los eléctricos pequeños y la conectividad. Cada marca sigue a la otra en su especialidad para reducir costos y compartir plataformas. En el ajuste, Renault cerrará dos de sus cuatro plantas en América Latina y concentrará toda la producción en solo dos plataformas de autos conjuntas con Nissan y ambas marcas lo harán simultáneamente para cada escudo. Así reducen la cadena de proveedores y fortalecen las fábricas con mayor cadencia y sinergias de componentes.

¿Cuáles plantas sobran? Hay en Brasil, Argentina, México y Colombia. Es claro que Brasil no cierra porque es el eje de todo el mercado latinoamericano. Nissan puede asumir la producción que necesita Renault en Argentina y, con mayor razón, México haría lo mismo, por lo cual queda a salvo Sofasa y peligran México y Argentina.

La razón es evidente y muy claramente nos la explicó su presidente, Matthieu Tenenbaum, con quien sostuve una cordial entrevista para disipar esa sombra que cayó sobre la factoría de Envigado. Por una simple razón logística, la actividad de los 1.300 empleados que producen en dos turnos más de 65.000 unidades, de las cuales se exporta el 41 por ciento y el resto se colocan localmente, donde significan el 23,4 por ciento del mercado con el consecuente liderazgo, no está en el partidor, porque acá no hay producción de Nissan que obligaría a fusionar o cerrar fábricas como pasará en los otros países.

Pero más importante es reseñar que la empresa gana plata y la aporta a su matriz, lo cual la hace más justificable. Claro que habrá recortes en muchas actividades, porque la consigna es “vender más, pero con rentabilidad”, nos dijo el directivo. “No paramos desarrollos ni lanzamientos, pero sí llegarán más tarde por los retrasos que causa el bloqueo que hemos vivido y ha impedido homologar piezas en el exterior y hacer las pruebas locales”.

Una buena noticia cuando la pandemia ya no es solo viral, sino también económica.


Nota: Por fin, a través del nuevo Plan de Desarrollo de Bogotá aprobado en el Concejo, los vehículos híbridos estarán exentos de pico y placa, lo cual estimulará su difusión. Otra buena noticia.

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