Industria

Los efectos del pico y placa

Aunque el tráfico en Bogotá ha mejorado, familias, trabajadores independientes y pequeños negocios están afectados por la restricción todo el día.

Por Redacción Vehículos

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Autopista Norte / Foto: Carlos Ortega, EL TIEMPO

Autopista Norte / Foto: Carlos Ortega, EL TIEMPO

“Por donde uno mete la cabeza le dan un palazo”. Así describe Rafael Forero la situación por la que está pasando. La pandemia lo obligó a cerrar un pequeño negocio de pastelería del que vivían él, su esposa y sus dos hijos. Tuvo que entregar el local, pues la clientela se fue y no pudo seguir pagando el arriendo.

Este boyacense, que lleva más de 30 años en Bogotá, encontró con su esposa la forma de sobrevivir. Trasteó sus hornos y equipos de panadería a su casa en el barrio San Cristóbal, en el norte de la capital, y a través de WhatsApp y redes sociales recuperó su negocio, pero esta vez, a domicilio. Echó mano del carro familiar, un Logan que todavía están pagando, y que se convirtió en su herramienta de trabajo.

Las cosas iban bien; el negocio, literalmente, “iba sobre ruedas”, dice, pero llegó el pico y placa todo el día y otra vez empezaron los problemas. “Este es un negocio en el que hay que llevar pedidos todos los días, surtimos a pequeñas tiendas y tenemos pedidos por encargo, pero esta semana, por ejemplo, no pude sacar el carro dos días seguidos, es placa impar y ya me tocó una semana en la que solo pude sacarlo dos días”.

Entrar o salir de Bogotá por la Autopista Norte sigue siendo significando un caos.

Pagar por el pico y solidario por un día ($51.700) o mensual ($413.200) no cabe en el presupuesto de su negocio. “Hice las cuentas y no me dan”, dice Forero. Idéntica situación vive Oswaldo Rodríguez, vendedor de elementos ortopédicos (muletas, caminadores, sillas de ruedas, entre otros). “Vendo por internet, pero yo mismo debo hacer las entregas. ¿Cómo pretenden que lleve estas cosas en TransMilenio?”.

Estos son solo dos casos de miles de pequeños empresarios o trabajadores independientes que están afectados por la restricción de los carros particulares desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche, que empezó a regir todo el día desde el pasado 11 de enero. Hasta el 28 de enero, según la Secretaría de Movilidad, había 17.542 permisos activos de pico y placa solidario, es decir, que han pagado por poder circular durante la restricción. Otros 129.371 se han inscrito para viajes en carro compartido, con tres o más ocupantes.

Por otra parte, las ventas de carros cero kilómetros y motocicletas aumentaron en enero. Los primeros aumentaron con relación al mismo mes del año pasado 21,2 por ciento; y 37,1 por ciento, las motos.

Pero, ni Forero ni Rodríguez, ni otros miles de trabajadores independientes están en condición de pagar por el pico y placa solidario o comprar otro carro o una moto. Incluso, empresas y negocios del sector formal están en problemas. Por ejemplo, las de alquiler de vehículos y los talleres de concesionarios.

Las primeras no pueden rentar sus carros. “Alquilamos carros por dos, tres cinco días o más. La gente no paga la tarifa por un auto que no puede usar”, dice Jaime Figueroa, empleado de una empresa ubicada en la carrera 15, en el norte de Bogotá.

Talleres

Los talleres también están en problemas. Ahora deben quedarse con los carros más del tiempo necesario para sus reparaciones y mantenimientos. Con sus estacionamientos llenos no pueden recibir más vehículos, hasta tanto sus clientes puedan ir a recogerlos a los tres días, cuando no tengan pico y placa.

A todos estos inconvenientes hay que agregar los traumatismos que causa la medida a las familias, llevar los hijos al colegio, hacer el mercado en las noches, cuadrar las citas médicas, y hasta poder hace una visita en las noches. O las dificultades que tienen los viajeros que deben pasar por Bogotá hacia otras ciudades, por ejemplo, quienes vienen desde Villavicencio hacia el sur o el occidente del país o viceversa.

Los comerciantes
Un sondeo hecho por Fenalco Bogotá entre sus afiliados reveló que 55 por ciento de comerciantes que participaron en la medición afirman que sus ventas han disminuido desde que comenzó a regir la medida comparadas con las del año anterior.

De quienes aseguraron disminución en ventas, 65 por ciento dijo que habían caído hasta en 20 por ciento. Para el 23 por ciento las ventas han disminuido entre 20 y 40 por ciento. Y once de cada cien comerciantes dijeron que las ventas han caído en más del 40 por ciento.

Entrar o salir de Bogotá por la Autopista Norte sigue siendo significando un caos.

Aunque esa agremiación le hizo una propuesta a la alcaldesa, Claudia López, para modificar la medida con unos horarios por bloques, por cierto bastante difíciles de implementar, la misma fue rechazada por la Administración Distrital.

“Deben revisarse otras opciones porque no permitir el uso del vehículo por dos o tres días completos a la semana es insostenible para una persona, más si lo utiliza como medio para su trabajo”, dijo Juan Esteban Orrego, director de Fenalco Bogotá.

“Vamos a mantenernos con el pico y placa como lo hemos hecho hasta ahora. Hay pago de pico y placa solidario, la movilidad compartida. Está funcionando, los bogotanos están ayudando, nos estamos movilizando más rápido y más seguro”, indicó la mandataria.

López tiene razón, la velocidad promedio ha sido de 29,1 kilómetros en los principales corredores viales, y es más fácil moverse por la ciudad en horas valle, pero probablemente, como ya la muestran las cifras de enero, al final del año se verán más motocicletas y más carros en las calles.

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