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Prueba a la Triumph Speed Triple RR, diversión ocasional

Comprometida para el uso diario pero asegurando una diversión sin compromisos, la Speed Triple RR no defrauda cuando se busca aprovechar sus capacidades al máximo.

Por Daniel Otero

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Triumph Speed Triple RR

Triumph Speed Triple RR - Daniel Otero

Daniel Otero / Redactor Motor.com.co

Mirar a la Triumph Speed Triple RR de perfil es una de las primeras pistas sobre lo que nos espera cuando estemos a sus mandos, lo mismo que su diseño o el hecho de que monte un típico tricilíndrico de la marca, aquí de 1.160 cm3 que le dan 180 caballos de potencia a 10.750 rpm y 125 Nm de torque a las 9.000 rpm. Decir que es una moto rápida es una obviedad prácticamente irrelevante, porque es mucho más que solo eso.

Sin entrar en mayor detalle pero tampoco sin dejar de mencionarlo, la sencillez del diseño de la Speed Triple RR es uno de sus atractivos y en parte lo que hace complicado encasillarla en un solo segmento. No es una súper deportiva, no es una café racer ni tampoco una moto retro, y sin embargo tiene impreso un poco de cada uno de esos estilos. ¿Bonita? Cada quién dirá qué tanto pero lo cierto es que no falla en llamar la atención.

Aunque estando detenidos el sonido del escape pasa desapercibido (y andando se pierde por el ruido del viento contra el casco), la Triumph Speed Triple RR no falla en funcionar como imán de miradas en cada semáforo. Y cómo no habría de hacerlo con el rojo de su carenado, el faro sencillo con el aro en led, la enorme rueda trasera, las piezas en fibra de carbono y al autor de estas líneas enderezando su desalineada espalda y moviendo las muñecas para sacudirse su incompatibilidad con esta particular posición de manejo.

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Porque así como yo no lograba sentirme cómodo en esa postura, la Triumph Speed Triple RR tampoco fluye con facilidad al querer escabullirse entre el tráfico, principalmente por la típica dirección de este tipo de motos que las castiga en giros cerrados. Por supuesto, esto no la demerita en lo más mínimo, simplemente no es su ambiente natural, y en todo caso con la paciencia y cautela que no debe faltar al manejar ninguna moto se puede seguir avanzando a paso lento pero seguro.

Triumph Speed Triple RR. Foto: Daniel Otero

En gran parte esto se debe a la precisión de sus mandos y la docilidad con que actúan el embrague y acelerador. Tal vez por el mismo hecho de que la respuesta en bajas no sea su fuerte es que se deja manejar tan fácilmente cuando vamos lento, ayudado también por una silla de altura media (830 mm) y delgada; a mis 1.73 metros llego al piso sin problema con ambos pies.

De la misma forma, los 199 kg que la ficha técnica marca para su peso en orden de marcha no fueron obstáculo sino en contados momentos puntuales al moverla ‘caminada’ en estacionamientos.

Todo esto, como podría esperarse, pasa a segundo plano cuando se deja atrás la ciudad y con la carretera adelante la Triumph Speed Triple RR empieza a mostrar para qué fue diseñada a medida que la mano derecha dirige un ritmo cada vez más adictivo. Que lo diga el involuntario ‘desvío’ de unos 35 km cuando pasé de largo el giro que debía tomar para llegar al destino fijado para un desayuno de domingo.

Triumph Speed Triple RR. Foto: Daniel Otero

Si solo por la sensación del cuerpo fuera los cambios los haría a unas discretas 7.000 rpm, momento para el cual, con el acelerador a fondo, la Triumph Speed Triple RR ya ha ganado un ritmo abrumador aun sin estar todavía exigiéndola al máximo. Las tres cifras en el velocímetro digital aparecen con absoluta facilidad y solo bien entrado en estas es que entiendo por qué todo desaparece tan rápido en los espejos.

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Los baches y desniveles de la ciudad que la suspensión traducía en una incómoda presión en mi parte media, en carretera se cambian por una estabilidad que pega a la Triumph Speed Triple RR al asfalto incluso en los reductores que aparecen en la mitad de algunas curvas.

Triumph Speed Triple RR. Foto: Daniel Otero

Cuando estas se aproximan y llega la hora de utilizar los frenos, tanto la leva de la mano derecha como el pedal muestran un tacto que rápidamente deja ser tan precisos como se quiera en su presión. Tal es la facilidad con la que se deja manejar que no pasan muchos kilómetros antes de sentirnos como si la conociéramos hace tiempo.

Para entrar en las curvas hay que mover el cuerpo con decisión para apoyar a la Speed Triple RR sobre esta, momento en que las llantas Pirelli Diablo Supercorsa SP más parecen un imán que no se despega del asfalto. Si a la entrada se rebajaron las marchas necesarias (que se puede hacer con el quick shifter), a la salida la recuperación será una reacción instantánea que se replica cuando tenemos que hacer algún sobrepaso.

Triumph Speed Triple RR. Foto: Daniel Otero

Más que su velocidad o agilidad, lo que más sorprende de la Triumph Speed Triple RR es la docilidad y efectividad con la que entrega todo su potencial, dejando claro por qué la marca se ha apegado al motor tricilíndrico y evidenciando un compromiso que si acaso se notará únicamente en el consumo. Con más razón será una compañera ideal para divertidos escapes que para viajes de medio o largo aliento que solo agravarán el inevitable entumecimiento de las piernas.

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La protección contra el viento, o más bien la falta de esta, es otro punto que juega en contra de ella, al igual que el cuadro de instrumentos TFT de 5 pulgadas cuya información, salvo por el velocímetro, se pierde fácil a la vista cuando vamos en movimiento. Según a quien le pregunten, el sistema keyless, el Bluetooth para emparejar el teléfono a través de la aplicación My Triumph y hasta la conectividad con cámaras GoPro (funciones que honestamente por falta de interés no probé) podrán ser un punto a favor o en contra.

Triumph Speed Triple RR. Foto: Daniel Otero

Sin dejar de lado el hecho de que se pueda utilizar a diario, sabiendo que se debe comprometer sobre todo la comodidad, la Triumph Speed Triple RR será una ideal compañera para esas ocasionales salidas de fin de semana donde lo importante no es el destino sino la asegurada diversión al volante hasta llegar allí.

Ficha técnica

  • Motor: tres cilindros en línea, refrigeración líquida, doble eje de levas
  • Cilindraje: 1.160 cm3
  • Potencia: 180 caballos a 10.750 rpm
  • Torque: 125 Nm a 9.000 rpm
  • Caja: seis velocidades
  • Suspensión delantera: horquilla invertida Öhlins de 43 mm, 120 mm de recorrido, ajuste electrónico Öhlins S-EC 2.0 OBTi
  • Suspensión trasera: monoamortiguador Öhlins, 120 mm de recorrido, ajuste electrónico Öhlins S-EC 2.0 OBTi
  • Frenos: dos discos de 320 mm, pinza de cuatro pistones adelante; disco de 220 mm, pinza de dos pistones atrás
  • Llantas: 120/70 R17 adelante; 190/55 R17 atrás
  • Precio (al momento de esta publicación): 124 millones de pesos
Triumph Speed Triple RR. Foto: Daniel Otero

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