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¿Qué hacen y para qué sirven los sensores?

Hasta hace unos 30 años un automóvil tenía en promedio unos cinco sensores. Hoy esa cifra puede llegar a los 70 y prestan servicios indispensables.

Por Redacción Vehículos

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Mercedes Simplex Concept

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Gracias a los sensores ya no es necesario coger las llantas, literalmente, a patadas para conocer la presión de inflado; ni abrir el capó para revisar el nivel de aceite, el líquido de frenos o el refrigerante, entre otras muchas tareas.

Los sensores son un componente esencial en los carros para su buen funcionamiento, pues tienen entre sus muchas funciones ‘vigilar’ el funcionamiento del motor, el consumo de combustible, y velar por la seguridad y confort de los ocupantes de un vehículo.

Sensores en el tablero

Básicamente son transmisores que le informan al computador del funcionamiento de los diferentes componentes del vehículo. Esa información -sea física o química, como los grados de temperatura, la cantidad de gases de escape, o las revoluciones del motor- la convierten en datos que se envían al computador a través de señales de cambios de voltajes muy sensibles.

Esos datos recibidos, el computador los mide por su intensidad, frecuencia o duración, con una alta precisión. Según la lectura de estos parámetros, se contrastan de acuerdo al reglaje o set upestablecido originalmente que es el mapa según el cual el computador dispara los parámetros de funcionamiento y ordena los sus cambios a los diferentes órganos del vehículo.

Esos datos que se generan cuando el motor está en marcha son almacenados para luego poder detectar si hay algún cambio significativo en el reglaje que esté fuera de lo normal. Si es así, el sistema electrónico del automóvil se encarga de avisar a través de los llamados ‘testigos’ encendiendo la alerta en el tablero.

Sensores en el tablero

Esto permite tomar las medidas oportunas para prevenir o contrarrestar una falla, gracias a los actuadores, que son un complemento de los sensores. Es decir, los primeros alertan y los segundos corrigen, como en el caso del sensor de la temperatura refrigerante, que varía los tiempos de apertura de los inyectores para camnbiar la mezcla en función de los grados a los que esté funcionando el motor.

Otro ejemplo más sencillo de entender es el de los sensores de lluvia que ‘alertan’ cuando caen las primeras gotas de agua al parabrisas y de inmediato el actuador ejecuta la orden de accionar las plumillas.

Sensores en el tablero

Clasificación de los sensores

Aunque hay una gran variable de clasificaciones, de manera general estos se dividen en dos categorías: según su función y según la señal de salida emitida. En el primer caso, están los sensores destinados a tareas de mando y regulación, como el ABS que gracias al control que ejerce sobre la frenada evita que las ruedas se bloqueen manteniendo funcional la dirección. Los de seguridad, como los de los sistemas antirrobo; y los sensores para la ‘vigilancia’ del estado del vehículo como mantenimiento, cambios de aceite o presión de inflado de las llantas.

En la segunda categoría están los que se clasifican por su señal de salida. Los de señal analógica, como la del caudalímetro que mide flujos de líquidos o aire, por ejemplo, la presión del turbo o la temperatura del motor.

También están los de señal digital, que indica la conexión o desconexión de determinados elementos, como los impulsos de las revoluciones del sensor Hall. Y los de señal pulsatoria, como los inductivos que informan del número de revoluciones.

Pantallas

Cuidados y averías frecuentes

Para realizar todas estas funciones, los sensores, especialmente los del motor, están hechos de tal manera que puedan resistir condiciones adversas como altas temperaturas, humedad, suciedad, resistencia a los productos químicos (tenga cuidado al lavar el motor) y a los campos electromagnéticos que distorsionan la información. No obstante, a pesar de ese blindaje protector, no están exentos de averías.

Así como hay diversas clases de sensores, también pueden presentar una gran variedad de fallas, y aquí para identificarlas hay que subdividirlos en tres bloques para analizar su funcionalidad.

Están los sensores mecánicos, que son los que abren y cierran circuitos como por ejemplo los de frenada que podrían quedarse fijos o atorados en una posición e interrumpir el flujo de información al computador o dar datos errados de si se está frenando o no.

Pantallas

Los eléctricos son otro bloque. Estos tienen una resistencia o un bobinado que se encarga de transmitir la señal a la unidad del motor, pero si la resistencia se ‘quema’ este queda incomunicado.

Por último, están los electrónicos, que son los más eficientes, pero también los más susceptibles de daños porque están expuestos a fallas del sistema de alimentación que los nutre para enviar la señal, que puede ser una variación en el voltaje según el régimen de giro del motor.

Esto también puede ocurrir cuando se cambia la batería y se borran algunos parámetros de funcionamiento como las memorias del radio, del aire acondicionado o la posición de las sillas, que vuelven a la normalidad después de recuperar la energía, o aunque a veces es necesario ‘setear’ el sistema, volviendo al set up predeterminado de forma manual.

Pero independientemente del tipo de sensor que se trate, el sistema electrónico siempre encenderá la luz de avería en el tablero cuando se detecta el mal funcionamiento de cualquier elemento, lo cual no deja de poner nervioso o pegarle más de un susto al conductor, por ejemplo, cuando se enciende el temido check engine, el del ícono del motor.

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Para salir de dudas, lo ideal en estos casos es conectar el automóvil a un escáner que dirá qué tipo de avería está reportando, que en el caso delcheck engine puede ser algo tan sencillo como dejar la tapa de la gasolina mal cerrada, hasta un daño más grave que implique altos costos de reparación.

De todas formas, la gravedad de la avería también se evidencia por medio de otras señales, que ya no dependen de la electrónica, sino del conductor y su conocimiento del carro o por lo menos, qué tan familiarizado está con su máquina, tales como comportamientos anormales del vehículo, pérdida de potencia del motor o cambios bruscos en el consumo de combustible, entre otros.

Cuando tenga indicios de que un sensor esté tomando medidas erróneas, lo mejor es sustituirlo antes de que la situación sea más delicada, por ejemplo, que aparezca en el tablero que falta líquido refrigerante, pero al revisar el depósito este está en el nivel correcto.

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Las fallas más delicadas suelen estar relacionadas con el sistema son las que afectan el computador o mejor, lo que supone una gran inversión por su costo.

Para evitar daños mayores, la prevención es muy importante, revisar las conexiones o hacer un diagnóstico completo de las funciones del sistema, y evitar al máximo la suciedad o la humedad, de ahí que las lavadas de motor deben hacerse con gran cuidado para exponer a daños estos delicados componentes.

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