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Ferrari Purosangue: otra religión

75 años después de fundada, Ferrari sucumbe ante las tendencias del mercado y presenta su primer vehículo de cuatro puertas, las traseras suicidas, aunque mantiene todo el potencial y el sabor mecánico con un motor V12, sin turbos ni ayudas eléctricas, que ofrece 725 caballos. Es el vehículo más polémico de los últimos tiempos.

Por Revista Motor

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Ferrari Purosangue

Ferrari Purosangue

La revelación del Purosangue abre una profunda división en la religión de Ferrari. En la práctica, es una camioneta, 4x4, por primera vez con 4 puertas en los 75 años de la marca, con solo cuatro sillas reservadas a quienes paguen 400.000 dólares por usar la compuerta trasera para cargarla, aunque no tan masiva ni tan alta como varias de las apuestas de otras marcas por el segmento SUV.

Por supuesto, Ferrari no acepta que se clasifique su última pieza como una SUV genérica y banal. Se empezó a crear en el 2018, a pesar de que dos años antes Sergio Marchionne –a la sazón el gran jefe y emperador de todo el grupo Fiat-Chrysler– dijera que “primero se pegaría un tiro antes de que existiera un Ferrari SUV”. Su pensamiento, y el de mucha gente seguidora de esta cultura mecánica y estética, es que un aparato de este género desnaturalizaría a Ferrari. 

Marchionne falleció dos años después, pero ya había ablandado su filosofía y el Purosangue estaba en la mesa de diseño. Realmente, no corría con los mismos afanes de mercadeo de las marcas súper premium como Bentley con Bentayga, Maserati con la Levante, la Rolls Royce con el Cullinan, el Lamborghini Urus o el Aston Martin DBX 707. Todos a la zaga, incluido este Ferrari, del audaz golpe que dio Porsche en el 2002 al saltar de la cabina de un 911 absolutamente deportivo a una gran camioneta llamada Cayenne, que es la precursora de este crecimiento y levantamiento del piso de los autos más tradicionales en el mundo del lujo y la potencia. 

Ferrari Purosangue

El Purosangue trae un nombre puesto a propósito para acallar todas las dudas y ubicarlo como un “automóvil como ningún otro que se puede usar en diversas condiciones”, dijeron los ejecutivos de la marca en su lanzamiento. Agregaron: “Es menos intimidante, se puede manejar con la familia, los niños y los amigos, por lo cual es una gran oportunidad para Ferrari”. 

Ese acierto es indiscutible. El Purosangue ya está prevendido, a pesar de que solo habrá entregas europeas a clientes preferenciales en el segundo semestre del 2023 y su producción está calculada en apenas 3.000 unidades dentro de la capacidad de la fábrica, que puede hacer 15.000 anuales. Tendrán que esperar los clientes públicos mucho tiempo y olvidar la famosa frase de Enzo Ferrari, quien dijo alguna vez que “si hago más de 4.000 autos por año, ya no serán Ferrari”. 

En fin. Este es el automóvil –o camioneta– más polarizante, controversial y discutido del año.

Ferrari Purosangue

¿Es un Ferrari?

Si vamos a la mecánica, lo es. El hecho de que ruede a 18,5 centímetros sobre el piso, con la posibilidad de levantarse cuatro adicionales en terrenos difíciles, no obsta para que su velocidad máxima sea de 308 kilómetros por hora y acelere hasta 100 en apenas 3,3 segundos. Es brutal teniendo en cuenta que pesa dos toneladas. 

Un elemento fundamental para que sea aceptado, o aceptada, según la categoría que le concedan los ferraristas en la religión del ‘Cavallino’, es que tiene un motor de 12 cilindros en V. Como toca. Desplaza 6.500 centímetros cúbicos, produce 725 caballos, 528 libras de torque desde las 2.100 revoluciones, lo cual garantiza que la familia o invitados viajen incrustados en los espaldares de las cuatro lujosas sillas ajustables en todos los sentidos, con las traseras abatibles completamente, como en toda SUV. Cero electricidad, cero turbos. Es un motor convencional y, salvo la inyección directa de la gasolina, es una maquinaria que entrega todo el sabor de un Ferrari a ultranza. 

El reparto del peso es muy interesante para la estabilidad, porque el motor lo colocaron en la posición más central posible por detrás del eje delantero y montaron la caja de velocidades, de doble embrague y ocho marchas, aislada del motor, en el eje trasero. En la báscula la nariz muestra apenas un 49 por ciento del peso. Complementando esta disposición, tiene el sistema vectorial de torque en el cual aplican los conocimientos de la F1 y las suspensiones sobre resortes helicoidales más reactivos que las bombonas de aire que usan sus competidores. Las llantas rematan la parte motriz, montadas en unos rines enormes de 22 pulgadas adelante y de 23 atrás. Para sacarle provecho a todo este potencial, las suspensiones tienen un control activo, con pequeños motores, esta vez eléctricos, que compensan las inclinaciones de la carrocería.

Ferrari Purosangue

La lista de características y detalles es casi un libro. El resumido boletín de prensa suma casi 50.000 caracteres, que se pasean por todas las florituras del idioma para describir cada arruga de la carrocería, cada rendija del paso del aire, cada detalle, con el afán de marcar diferencias trascendentales con los competidores. 

Sin duda, el cisma es un éxito a pesar de todas las contradicciones temáticas y filosóficas que genera este vehículo, cuyas líneas guardan buen parentesco con las siluetas de los actuales deportivos, compensa plenamente la exigencia de la planta motriz al mejor estilo de los V12 que respiran aire natural, y muestra que hoy el mercado para este tipo de aparatos es un nicho de alta demanda por moda, espacio, altura o diferencia. 

Lo cierto es que, ergonómicamente, los Ferrari deportivos no son un habitáculo de uso universal por sus constreñimientos de acceso y el egoísmo de ser biplaza. En cambio, el Purosangue, con sus puertas traseras suicidas, invita a gozarlo y a vivir el mundo desde otra altura y perspectiva. En cinco años, que es el ciclo de los modelos, habrán fabricado unos 15.000 ejemplares, que serán una pequeña secta dentro de la misma iglesia.

Ferrari Purosangue

Datos

  • Es Ferrari: Las cifras oficiales dan de 0 a 100 en 3,3 segundos en 32,8 metros de recorrido, 200 kph a los 10,6 segundos luego de rodar 129 metros (cuadra y media) y llega a los 308 kilómetros por hora con el cupo familiar a bordo.
  • 2.250 millones de pesos podría costar un Ferrari Purosangue puesto en Colombia. El precio podría variar mucho dependiendo del cambio con el dólar, pues no habrá disponibilidad de producción hasta finales del 2023 para clientes “genéricos”.
  • La disposición mecánica es bien compleja. El motor va adelante, pero montado muy en el centro, y la caja de velocidades está atornillada en el chasís trasero comunicada con un cardán.
  • Entre las múltiples diferencias, el Purosangue ofrece la opción de un piso antibalas en la cabina y se exime de sofisticaciones en el entretenimiento, la comunicación y la navegación, que los deja por cuenta de las aplicaciones de Android o iOS de los celulares.
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