Revista Motor

¿Por qué se pegan los tornillos?

Asumimos que quienes transitan por este espacio de MOTOR en alguna oportunidad habrán empuñado un destornillador o una llave y se habrán topado con una tuerca o tornillo trabados por el tiempo, el óxido o algún capricho mecánico.

Por Revista Motor

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Tornillo oxidado

Tornillo oxidado

Como no siempre debemos ocupar este espacio en explicaciones a veces poco útiles por su distancia con la práctica del “cacharreo” doméstico o básico en el auto, esta vez encontramos un curioso consejo, que no es una novedad mundial, pero sí puede ser un desvare que muchos no conocemos. 

Desde la existencia del famoso aceite 3 en 1 –que sigue en producción y en su momento servía para todo, casi de cocina hasta para el motor–, hasta la proliferación de lubricantes, desoxidantes, aflojadores y muchas herramientas químicas que apuntan a lo mismo, pero no siempre lo hacen, ha existido la creencia de que esos penetrantes son capaces de destruir en instantes el paso del tiempo en los metales.

No hay tal. Cualquiera que sea el jarabe a la mano, desde vinagre con bicarbonato hasta el más sofisticado de los penetrantes, todos necesitan tiempo para actuar. No lograrán desbaratar en minutos lo que a los enemigos de los metales les ha tomado años. Hay que aplicarlos y esperar no solo horas, sino días y hasta semanas para que hagan su efecto, cuando lo logran.

Una herramienta infalible, pero fuera del alcance de los mecánicos de garaje y trapo sabatinos, es calentar con un soplete la pieza –casi al rojo– para que se dilate y suelte. Claramente esto implica riesgos altos de manipulación, no es una herramienta obvia de tener, salvo en un taller profesional, y la calentada suele deformar las piezas que soltarán, pero con alta probabilidad de quedar inservibles.

Un útil estudio del sitio ‘Classic Car Restoration Club’ trajo esta semana un resultado muy interesante sobre los efectos de populares productos para esta operación, hechos todos sobre piezas que fueron oxidadas en las mismas condiciones en una solución de agua salina.

Estos son los resultados calibrados en el torque o fuerza que se necesitó para aflojarlos después del tratamiento: Ninguno: 516 libras; WD40, 238, PB Blaster, 214; Liquid Wrench, 127; Kano Kroil, 106.

El ganador y más eficaz fue un menjurje poco conocido y más o menos casero. Se trata de mezclar ATF (Aceite para caja automática) con acetona al 50 % (puede ser la que venden en droguerías para remover esmalte de uñas, pero mejor una industrial), que con apenas una fuerza de 50 libras hizo la tarea. 

Varios de estos productos son del mercado de Estados Unidos, pero, por equivalencia, podemos compararlos con los locales y con el mito de la Coca-Cola, y si la situación es grave y urgente, pues ya saben un truco que nunca sobra tener presente. Hasta para aflojar los tornillos de un enchufe antes de dañarles las cabezas. 

Esperamos que el consejo les sirva en algún momento a quienes no lo conocían, porque no debe ser un descubrimiento reciente, tal como puede serlo el del octanaje de la gasolina de su carro.

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